domingo, 16 de marzo de 2014

MARCHA KOMOKABRAS 2014: LOS RESULTADOS.

Celebrada esta mañana, la marcha en bicicleta de montaña organizada por el Club Ciclista Yecla, "KOMOKABRAS" resultado un rotundo éxito, incluso a pesar de la generosa y altruista colaboración de la Federación Murciana de Ciclismo y la indiferencia de algunas instituciones locales. Los responsables de la organización han desarrollado un inconmensurable esfuerzo para sacar adelante esta prueba. Ha escogido y señalizado a la perfección un circuito de auténtico MTB lleno de sendas y ramblas de todas las clases: rápidas, técnicas, ciclables, divertidas ,imposibles y recomendables. Ha desplegado un verdadero batallón de voluntarios que han estado pendientes de los participantes en todo momento. Y ha obsequiado a los participantes, a sus acompañantes y a todo el que se ha acercado por la zona de meta con un ágape final abundante y variado: justo el que todos soñaríamos encontrar al final de La Inmortal. Desde el Club BTT Las Liebres Yecla felicitamos al Club Ciclista Yecla por el éxito obtenido que esperamos se repita en ediciones venideras. 
En cuanto a la participación de los socios de nuestro Club, ha sido numerosísima, tanto en corredores como en colaboradores, como de otro modo no se podía esperar. Espero no haber olvidado a nadie y si alguien falta, que lo diga.
A destacar las clasificaciones de Juan Jesús Sánchez Juárez, 1º en Senior y Eduardo Carpena Marco, 3º en Sub-23.
 Dolo Sánchez Azorín, que sin ser Liebre de carné, lo es de espíritu, ha vuelto a darnos una lección de pundonor y todos, desde el primero hasta el último, han demostrado lo que son: auténticas Liebres del Altiplano. Enhorabuena a tod@s.


Gracias al Club Ciclista de Xixona por compartir sus fotos.

Dorsal
Pos.
Nombre
Tiempo Oficial
Promedio
Categ.
Pos. Categ.
1300
1
PEREZ SANCHEZ, FRAN
1.57.54
23,07
MASTER 35 MASCU
1
199
8
LOPEZ AZORIN, GABRIEL
2.05.35
21,6
MASTER 35 MASCU
4
25
10
SANCHEZ JUAREZ, JUAN JESUS
2.05.48
21,6
SENIOR MASCUL
1
51
15
GARCIA CANTERO, ALBERTO
2.08.22
21,09
MASTER 35 MASCU
6
1267
25
CARPENA MARCO, EDUARDO
2.10.50
20,76
SUB 23 MASCULIN
3
9
28
MARTINEZ YAGO, JOSE PASCUAL
2.11.49
20,61
MASTER 40 MASCU
4
11
37
MEDINA SORIANO, ADRIAN
2.14.09
20,14
SENIOR MASCUL
6
8
40
ORTUÑO PUCHE, JAVIER
2.14.24
20,14
MASTER 30 MASCU
14
164
53
SORIANO PEREZ, ALBERTO
2.16.49
19,85
SUB 23 MASCULIN
6
52
61
CARRILLO GAY, DANIEL
2.18.20
19,56
MASTER 30 MASCU
19
34
67
LORENTE MARTINEZ, ANTONIO
2.19.51
19,42
MASTER 30 MASCU
21
255
68
ORTUÑO DIAZ, JOSE PASCUAL
2.19.52
19,42
MASTER 35 MASCU
15
226
71
MUÑOZ PEREZ, FRANCISCO JAVIER
2.19.52
19,42
MASTER 30 MASCU
22
1050
75
guardiola cantos, carlos
2.19.56
19,42
MASTER 30 MASCU
24
194
78
GIMENEZ ORTIZ, SANTIAGO
2.20.39
19,28
SENIOR MASCUL
16
49
86
ORTUÑO PUCHE, JUAN MIGUEL
2.21.32
19,14
MASTER 40 MASCU
14
1250
89
MARTINEZ MARTINEZ, DAVID
2.22.55
19,01
MASTER 30 MASCU
27
189
90
Agullo Sanchez, Oscar
2.22.56
19,01
MASTER 35 MASCU
21
254
92
PALAO CHIRLAQUE, JAVIER
2.23.53
18,88
MASTER 30 MASCU
28
198
98
ORTUÑO MARTINEZ, PEDRO
2.24.15
18,75
MASTER 35 MASCU
24
97
99
ferriz azorin, angel
2.24.18
18,75
MASTER 30 MASCU
31
1081
174
FORTE RICO, RAFAEL
2.35.47
17,41
MASTER 30 MASCU
59
139
182
PÉREZ MUÑOZ, JOSÉ RAFAEL
2.36.48
17,30
MASTER 30 MASCU
61
30
187
MARTIN, HERNANDEZ ABAD
2.36.56
17,30
MASTER 35 MASCU
40
1104
196
Soriano Chinchilla, Francisco Javier
2.37.53
17,19
MASTER 30 MASCU
66
142
199
DIAZ AZORIN, RAUL
2.38.04
17,08
MASTER 35 MASCU
44
1159
218
castro rodriguez, Manuel
2.41.05
16,77
MASTER 35 MASCU
48
1109
224
ORTUÑO ORTEGA, JUAN JOSE
2.41.32
16,77
MASTER 35 MASCU
51
210
246
ORTUÑO QUILES, FRANCISCO JOSE
2.45.34
16,36
MASTER + MASCUL
9
1209
285
Martinez Alonso, Juan Francisco
2.53.29
15,60
MASTER 35 MASCU
69
36
296
ZÁRATE MARTÍNEZ, JOSÉ RAMÓN
2.55.21
15,42
SENIOR MASCUL
42
95
348
Arana Gomez, Miguel
3.03.58
14,75
MASTER 30 MASCU
98
157
405
SÁNCHEZ AZORÍN, MARIA DOLORES
3.14.26
13,91
FEMINAS
7
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viernes, 14 de marzo de 2014

En perfecto estado...

.. así podíamos definir como nos hemos encontrados los caminos y sendas, por los que hemos transitado esta noche, tras la lluvia del día, que los ha dejado para disfrutar de la noche de btt por los molinos de Tobarrillas. Aquí os dejo la foto, y aprovecho para  felicitar al "benjamín" de la nocturna en su cumpleaños que no ha hecho más que empezar, el sábado más y el domingo nos vemos en la komokabras.


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martes, 11 de marzo de 2014

INMORTALES HASTA LA MUERTE.

Otro año más, la historia se repitió en la marcha de Caudete. Casi 700 ciclistas participantes son una generosa cifra. Ya no son aquellas carreras multitudinarias de hace años. La abundancia de marchas en bici de montaña que hay ahora es una dura competencia. La gente se ha hecho muy selectiva y no todo el mundo aprecia el incomparable disfrute de llegar un poco más allá cuando se han agotado las fuerzas. Chorradas… si estuviésemos comentando la etapa recién terminada con unas cañas en la mano, estaría diciendo exactamente eso que estáis pensando, pero aquí, no debo.
A primera hora, los coches van llegando a las inmediaciones de la zona de salida. Yendo y viniendo al “Espacio Municipal La Sala” se cruzan los saludos, se regala buena suerte y esos a los que no volverás a ver en toda la mañana repiten las mentiras de siempre… estoy muy mal… hace un mes que no entreno… no sé si podré acabarla…
Una breve cola y recojo dorsal y regalos. Estos Castellano-Manchegos tienen cosas que no hay quien se las quite, pero igual de cuidadosos que son para algunas lo son de desastres para otras. Este año en la bolsa-regalo no había calcetines, llaveros ni camisetas de esas que no sirven ni para limpiar los cristales. Había una botella de aceite, otra de vino y tres “barritas energéticas” que resultaron ser embutidos de marrano muerto. ¡Pero se olvidaron de echarnos pan! ¿Dónde se ha visto a un español comer sin pan? Como tampoco llevaba mechero para encender lumbre en un ribazo, dejé las viandas en el coche y me limité a echar al maillot el pienso de ciclistas que le compré a la hermana de Gabi con la esperanza de que me causasen el mismo efecto que a él: barritas y geles, confiando en llegar a tiempo de pillar algún trozo de fruta en los avituallamientos.

 Finalizando el invierno, en marzo el tiempo es como una ruleta y, por fortuna, salieron nuestros números. El frío intenso de la mañana tardó en romperse pero lo hizo a tiempo de tomar la salida sin más ropa que la necesaria para el resto de la carrera. La espera fue más o menos como siempre, pero con menos nervios y empujones de los habituales por coger sitio. Total, con 14 kilómetros de subida para empezar, sobra espacio para pelear por un puesto mejor. Era lo único que tendríamos que hacer en toda la mañana.

  Suena el pistoletazo a la 9 en punto y la alfombra de salida tarda 49 segundos en pitarme, el mismo tiempo que pude mantener el pulso por debajo de 120 en toda la mañana. La salida se tomó este año por una calle distinta a la del anterior. Debe ser que los vecinos compiten  por llevar la procesión ciclista a la puerta de su casa. Pero recorrer el paseo peatonal que lleva a la ermita de Nuestra Señora de Gracia fue una desgraciada decisión de los organizadores. La calzada franqueada por sendos cauces de un par de palmos de profundidad no es lo más indicado para que 700 desansiados salgan a todo trapo buscando las posiciones de cabeza. Antes de recorrer 500 metros, alguien se desvió por la izquierda y cayó a un cauce, sufriendo una aparatosa caída que nos dejó mal sabor de boca para el resto del día. Espero que el percance no haya sido tan grave como aparentaba y que algo así no vuelva a repetirse jamás.

Pasado el susto del accidente, cruzamos Caudete y su circunvalación para empezar la subida a los molinos de Santa Bárbara. Ése es con seguridad el tramo más característico e invariante de la Inmortal.  Desde la altura de 530 metros en la salida hasta los 1140 metros de La Oliva,  610 metros de ascensión durante 10,4 kilómetros,  con apenas uno de descanso al pasar las Casas del Collado y durísimas rampas que llegan al 20%. Al cruzar la carretera cambio al plato mediano y busco un ritmo de pulsaciones adecuado.  Se acaba el asfalto y progreso con facilidad sin fijarme demasiado en la compañía. Saludo algún conocido y conocida y llego a la altura de Jose, mi compañero de equipo, llegando la primera tanda de rampas duras. Veo aparecer el número del pulso fatídico: 180. Me tengo que calmar si quiero tener garantías de acabar  y meto plato pequeño, que para estas ocasiones lo inventaron. Disfruto un rato viendo a alguno retorcerse sobre bicis de muchos euros con un solo plato, y al tran tran voy subiendo con facilidad. 
 
 La subida es un espectáculo en todos los sentidos. La pista que recorre la cuerda de la sierra ofrece magníficas vistas, y mejor mirar hacia los lados para no ver lo que nos queda por delante,  que conozco y recuerdo aunque esté oculto bajo la niebla. Las rampas intimidan pero la gente anima y empuja sin llegar a tocarnos con gritos de ánimo y comentarios compasivos. Nuestras caras desencajadas no aparentan la satisfacción de vencer la montaña y  nuestros propios temores, y esto es algo que no se entiende hasta que no se siente y que no se logra si no se intenta.

Llegamos a la cruz de La Oliva . Por suerte, para compensar el sufrimiento de la subida se inventaron las sendas. Y, tras hacer cola para entrar, por la de El Granillo llegamos al Barranco del Paraíso para hacer un tramo de enlace propicio para comer  y beber, que es lo que tocaba.

Entramos en la senda de subida a la Casa Cirote con un tráfico ya más fluido. Una subida entretenida con un par de escalones más técnicos que conozco de memoria y paso sin dificultad. La bajada, también por senda, la hago a rueda, pero sin apretar. Tampoco hay prisa. Pero en un descuido y por poca visibilidad,  noto un impacto fuerte en la rueda de atrás. Más adelante se confirmarían mis sospechas.
Acaba la senda y cruzamos las Hoyas de Catín.  En el kilómetro 25 hay un avituallamiento lleno de gente. Llevo agua, comida y no paro. Bajando a toda prisa hacía Olula noto un par de extraños. Paro porque he pinchado.  Mientras meto aire no deja de pasar gente. José Pascual y Dolo me ofrecen ayuda, pero llevo lo necesario.   No hago ni 800 metros y tengo que volver a parar para meter una cámara. Por suerte conté con la colaboración de un espectador que llevaba hasta una bomba de pie en la furgoneta. Muchas gracias por tu ayuda y ojala que cunda tu ejemplo y no me descalifiquen por esto.


He perdido mucho tiempo y ahora voy un poco acelerado.  Empiezo la subida al Cerro de Los Cotos encendido; recuperando posiciones en un camino de esos muy malos que tanto me gustan. Al llegar a la subestación aprovecho para comer y beber antes de coger velocidad en la bajada, la más rápida y peligrosa de toda la ruta.
Acaba el descenso y rodeamos  Caudete por las afueras en busca del camino de Las Lomas hacia la Peña Horadada. Sigo recuperando posiciones a un ritmo aceptable. Conservo las fuerzas mejor que el año pasado. Nos desviamos a la izquierda justo delante de la terrorífica cuesta de la KomoKabras, que os espera a casi todos para el domingo próximo y tras los repechos finales, se agradece la bajada hasta la Rambla Honda, que tanto camino y tanto sube y baja se están haciendo ya pesados.

A la entrada de la Rambla me espera mi Club de Fans con Marina que no paraba de llamarme a gritos porque se quería ir ya.  Cruzando bajo el tubo-puente vuelve la diversión de las sendas, la grava y hasta algún que otro charco que cruzar. Pero cuando mejor lo estaba pasando me gritan por detrás. Me aparto  y me pasa uno con el maillot rojo de Lider de la General y otros cuatro o cinco que lo persiguen. ¿Me están doblando? ¿Mira que si cuando pase por meta no me dejan terminar? Me aparto para dejar pasar y llego a perder la rodada buena en un par de ocasiones.  Los tramos de grava están muy muy sueltos y cruzarlos es un desgaste adicional que el índice IBP no puede apreciar. Así que la cuesta que nos saca de la rambla nos coge fatigados y pica en las piernas de verdad.
En el tramo de toboganes que llega después hago las subidas sin demasiada fe. Aun así las pulsaciones se disparan. Me dejo caer en las bajadas y doy gracias por haber pasado el tramo sin destalonar una rueda ni romper la cadena, algo habitual  en esos repechones tan bruscos.
Llego al paso intermedio por meta un poco aturdido y sin saber hacia dónde echar.  Dudo y la gente me indica la izquierda. Veo la meta pero freno y me meto a tiempo por el de burladero que han montado: otro gran despropósito  de la organización. Llegando ya en estado Zombi, mezclados los de cabeza con los doblados,  más de uno se cruzó la meta 20 kilómetros antes del final, resultando un desbarajuste total en la clasificación general. En mi categoría aparece primero, y quinto de la general, el que el año pasado entró un par de puestos delante de mí. No sé si felicitarlo o preguntarle dónde compra él las barritas y los geles. Y así muchos más.

Saliendo de nuevo de Caudete solo restan 20 kilómetros. Tras un par de rodeos y tramos de sendas se vuelve a la Rambla Honda unos metros antes de salir hacia la Toconera. Se llega por la senda de siempre que acaba en un portillo rocoso. Consigo mantenerme sobre la bici casi hasta el final, pero llevo ya muchos kilómetros de castigo y no puedo superar la última rampa y me quedo con las ganas de repetir mi minuto de gloria de hace dos años. Aunque esta vez había nadie a quien adelantar.
En esta edición La Toconera se hace de pasada, limitándose el recorrido a cruzarla sin más. Y digo yo que con todas las sendas y alternativas que hay en ese bonito paraje, que es una especie de Bike-Park al que no cobran (de momento) por entrar, no sé por qué la organización optó por el trazado más duro: esa cuesta de hormigón que acaba en una caseta verde. Un castigo que, a esas alturas, poco aporta ya a la prueba y que además está alejado además de las zonas más accesibles para el público. De hecho este año no había nadie en la Toconera que no fuese de la organización.

La salida en dirección a Yecla y la vuelta hacia la Dividilla se ha convertido a estas horas en un desfile de muertos vivientes. Las fuerzas se acaban y engullo la comida que me queda. Saludo a al amigo Alfonso y continúo con fuerza y moral aceptables. Sigo dejando gente atrás y me animo a mí mismo a falta de espectadores.  Pasada la Dividilla veo a lo lejos un grupo de maillots de un color rosa cegador. Me parece que son las Monster Bike Girls, que iban a hacer la prueba corta. Y yo con estos pelos y esta cara de lástima. Pero pasa el tiempo, las pierdo de vista  y no las alcanzo. Me mosqueo. Miro a derecha e izquierda buscando al del Mazo escondido en las atochas pero no lo veo. En la última subida (por fin, qué alegría) vuelvo a ver al grupo de rosa. No puede ser. Sigo adelantando gente pero no alcanzo a las chicas.  O estoy muerto y no me entero como Bruce Willis o Emi y sus amigas van de paseo en bicicleta con ET.

Llega ahora la última senda del día, toda en bajada salvo escasos metros en los que me encuentro con el grupo de las mallas rosas. Y no eran las chicas, no. Era una peña de Bonete que hacía la ruta en procesión y habían parado a atender algunas piernas acalambradas. Yo, por si acaso, seguí mi marcha sin preguntar, que en pleno campo y con la primavera en ciernes nunca se sabe lo que puede pasar.
Acabado el zigzagueo de la última senda, se vuelve a entrar en la Rambla Honda repitiéndose la ruta otra vez hasta el final. Sorprendentemente paso la grava suelta mejor que la vez anterior y dejo atrás a varios compañeros más. Cuando llega el repecho de salida de la rambla, echo mano a la horquilla para bloquearla pero ya lo estaba. Igual es esa la técnica para sortear las arenas sueltas. Habrá que volverla a probar. En la Komo-Kabras hay un par de tramos buenos para practicar.

Llego a meta con prisas, esprintándole a mi sombra. A las dos de la tarde, con un tiempo de 5:00:31. Un poco harto de bici, la verdad, pero contento. He mejorado el tiempo del año pasado, y si no hubiese pinchado, lo habría hecho en mucho más. Pero gracias a ese contratiempo me he dado un baño de autoestima difícil de olvidar. La cosa cambia mucho cuando normalmente todos te adelantan y por una vez sucede lo contrario. Igual en la próxima carrera me quedo para salir con los de detrás. Al fin y al cabo, el único objetivo es disfrutar.

Por compromisos familiares, nada más salir de la ducha, este año sí: caliente,  me tuve que marchar. Me esperaba la familia para comer unos gazpachos. No pude degustar el catering, así que no puedo opinar, pero por lo que vi que la gente sacaba y las caras que ponía, lo que yo comí y bebí seguro que no tuvo nada que envidiar.

La marcha de Caudete tiene algo especial. La mayoría la tomamos como un reto personal y su buen ambiente supera el cansancio, la escasez, los contratiempos y los errores de la organización. Poco importa el puesto final.  Aun así el desastre del cronometraje es una desconsideración hacia los participantes, que son a quien mejor se debería de cuidar. Importa terminar y que todo el mundo sepa que has vencido a la ruta. Y alcanzando la meta comprobar que siempre se puede llegar un poco más allá y que basta una bici para ser feliz.Con la certeza además de que cuando cruces la meta y hasta tu último día, seguirás siendo INMORTAL.

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lunes, 10 de marzo de 2014

Resultados de La Inmortal 2014- XI edición.

La Inmortal de Caudete, en su edición undécima, se disputó ayer domingo. 11 o 12 liebres (Dolo, algo habrá que hacer contigo) se desplazaron a la vecina ciudad para tomar parte en la prueba. Unos para obtener el carnet oficial de sufridor en BTT y otros para renovarlo.
El nivel está muy muy alto, por lo cual todos terminaron cansados pero contentos. Algunos incluso tras padecer serios problemas físicos o mecánicos durante la mañana. Dolo fue la única que se subió al cajón y, como se puede observar, TODOS pasaron por el punto de control intermedio, algo que muchos participantes no pueden acreditar.
Enhorabuena a tod@s.


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domingo, 9 de marzo de 2014

EL CID Y MESA DEL CID (BTT)

Después de pasadas ascensiones a El Cid, tanto a pie como escalando (ferrata), en esta ocasión dos veteranas, aunque inquietas liebres, hemos realizado la ascensión a El Cid y la Mesa del Cid en bicicleta.
Dura y técnica ruta, con obligados tramos de porteo y bici-trekking, que nos ha permitido llegar con nuestras bicicletas (que bien se porta mi francesita) a ambas cumbres y disfrutar de sus impresionantes vistas.
Comenzamos a pedalear desde Petrer, por asfalto, pasando por distintas urbanizaciones (Salinetes y Loma Badá), hasta que enlazamos con la pista de subida por Els Xaparrals hasta las antenas, antecumbre del pico del Cid. Lo que al principio son suaves desniveles, al final se convierten en duras y fuertes rampas (de esas hormigonadas) que nos conducen primeramente a las antenas.
Templadas ya las piernas continuamos el ascenso por un camino muy roto, cuya pendiente final nos obliga a empujar las bicicletas en su último tramo para alcanzar la cumbre del pico del Cid (1.104 m).
Comemos algo, en esta soleada cumbre sur de la montaña, e iniciamos el descenso, también pedregoso y suelto, que nos obliga nuevamente, por prudencia, a desmontar de nuestras bicicletas en dos cortos tramos.
Seguimos pedaleando por los agradables y poco transitados caminos de la altiplanicie cimera (o mesa) del Cid.
Llegamos a un collado y el camino se torna roto, pedregroso y aumenta su pendiente. 
Poco después, ya a la vista, la cumbre norte.
Nos desviamos (a izquierda) por un exigente sendero que va ganando altura a media ladera, hasta que nos incorporamos, ya en la loma cimera, al sendero pedestre y, después de tener que empujar nuestras bicis un agreste tramo, llegamos, montados en nuestras bicicletas, a la cumbre de La Mesa del Cid (1.152 m).
Unas rápidas fotos e iniciamos el fuerte descenso inicial, arrastrando del ramal nuestras bicicletas un corto tramo, hasta enlazar con el camino de ascenso, por el que descendemos y llegamos a un collado. Desde este último, continuamos bajando por un aéreo sendero, a media ladera, que discurre por la cara norte del Cid, bajo imponentes farallones rocosos. 
Un apretado tramo en zig-zag del sendero nos obliga a desmontar de nuestras bicis. La pendiente se suaviza, salimos a un camino hormigonado y descendemos rápidamente hasta las proximidades de Rincón Bello.
Continuamos, ahora ya en ascenso, por un sendero paralelo a la rambla del Vidrio, con algún punto aislado no ciclable y ya conocido, en sentido inverso, de anteriores salidas (Óscar y su tropiezo con una tubería). Abandonamos el sendero al llegar a una casa y nos incorporarnos a una pista que, a nuestro pesar, todavía en ascenso nos acerca a Rabosa.
Aprovechamos para hidratarnos, comer algo y disfrutar, también, del bullicio, animación y sabrosos olores que impregnan el ambiente de Rabosa a estas horas y en este día primaveral.
Dejamos la civilización y la contemplación para continuar por un sendero que bordea la falda sur de Rabosa. Salimos a una pista y en prolongado ascenso alcanzamos el Collado de Amorós y poco después un camino que discurre por la cuerda cimera del Alto de Ponce. Un sendero posterior a media ladera nos conduce a la emita de Catí (ermita de La Purísima).
Desde aquí nos restan algo más de 10 km, ya por fin, de descenso.
Rápidos, divertidos y a ratos técnicos senderos de descenso se suceden junto al barranco del Badallet, con variados y cambiantes firmes (regulares, pedregosos, ...) y morfologías (toboganes, rampas,...).
Pedaleamos un corto tramo de asfalto, junto a la casa del Pantano, y nos desviamos por otro divertido sendero que nos saca nuevamente a la carretera, hasta que poco después volvemos a  desviarnos por el cauce de la rambla de Pusa.
Sorprendente rambla, por la que circula cierto caudal de agua, que nos mantiene entretenidos con su serpenteante sendero durante otros cuantos kilométros.
Un tramo de camino y otros cortos senderos nos separan de Petrer.
En resumen, una variada, entretenida y dura ruta, recomendable solo para aficionados al ciclismo de montaña, que permite ascender a las cumbres sur y norte del Cid, al tiempo que nos acerca a Rabosa y ermita de Catí, para finalmente disfrutar, durante más de 10 kilómetros, de los rápidos, entretenidos y divertidos senderos de descenso del barranco del Badallet y la rambla de Pusa. Estos últimos, desconocidos hasta ahora para nosotros, han sido otra más de las gratas sorpresas del día y la ruta.

Track: Aquí.

Datos prácticos:
Distancia: 42 km
Desnivel acumulado: 1.460 m            Altura máxima: 1.145 m
Tiempo en movimiento: 04:25 h        Velocidad media (mov): 9,7 Km/h.
IBP: 145
Dificultad física y técnica Alta.
Observaciones: Tramo de porteo (bici-trekking) en el ascenso y descenso del Cid y Mesa del Cid, así como algún tramo puntual del resto del recorrido. Ciclabilidad: 96-97 %.
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Otro sábado más. El Buey y sus aledaños

Ayer sábado, la reunión en los Leones fue multitudinaria, mezclándose en la misma ejemplares de diversas especies (liebres y mochuelos) que recorren, a lomos de sus bicicletos, los caminos y sendas de nuestro querido Altiplano. Una nueva 29er fue presentada en sociedad ya a primera hora. Lo cierto es que la epidemia de las ruedas grandes se extiende por entre la manada y pronto será difícil el encontrar una recamara de 26" entre los atavíos de los componentes del grupo.

Comenzamos nuestro pedaleo por la Ronda Norte y la calle Tejeras hasta cruzar la carretera de Jumilla e iniciar por el camino de la Fuente-Álamo hasta el desvio del cordel de la Flor. En estos primeros compases de la película ya se intuía que, o bien el rtimo del pelotón liebruno había aumentado (servidor pensaba que por el frío mañanero), o bien mi propio desacople para con el grupo me había hecho perder en parte este ritmo, algo que intentaré solventar en las próximas salidas. El caso es que la mañana comenzó fría y, como siempre que empezamos con la Flor y con la variante Komokabras que siempre diremos, los cuerpos comienzan a entrar en calor. Arriba del todo de la Flor reagrupamiento completo del numeroso grupo. Luego a todo trapo para abajo y, llegados a la Casa de lo Alto, división del grupo entre los que optamos por la ruta prevista y los que prefirieron suavizar las cuestas del Buey con un recorrido más llevadero por la Fuente del Pino. Entre estos últimos se encontraba Chirliebre que no quería desfondarse para afrontar con las mínimas garantías La Inmortal de Caudete, celebrada esta misma mañana.

Tras algunas variantes introducidas sobre el track por la zona previa a los Bujes, enfilamos hacia la subida al Buey empinada, dura, fea, aburrida. No escuche ni imaginé ni un solo buen calificativo para esta subida, parece que nos pone a todos (o casi) de acuerdo en cuanto a sus características. Ya arriba almorzamos junto al mismo molino que lo hacemos siempre y charlamos amenamente sobre bicicletas y molinos de viento. Finalizado el descansillo, nos fotografiamos.



El ánsia se apoderaba de los más técnicos ante la senda de bajada que nos aguardaba. Marcos espeta un "vamos Patro, venga".  Los menos duchos en la materia dejamos paso y admiramos la precisión, la técnica, la habilidad y la sagre fría de los número uno. Paco Díaz nos deleita con la "doma" de su nueva montura por la rocosa senda. Abajo nos agrupamos de nuevo. Diego y Pepe deciden continuar por su cuenta. El resto, allá que vamos, enlazando los caminos, los bancales y los recovecos varios que se suceden en continuo sube y baja por la zona de la Amacolla. Aquí, reconocer mi error a la hora de la planificación de la ruta, ya que seleccioné un track, el cual, casualidad que correspondía con una vez que nos confundimos al trazar esta zona. Y como el hombre es el único animal que tropieza dos veces (y las que haga falta) con la misma piedra, pues repetimos los errores de aquel ya lejano día. Solucionado el tema, tanto en la jornada del sábado como en el wikiloc, prometo revisar antes de colgarlos los track.

Alcanzamos la casa Tomás que dá inicio a la senda de subida que voltea el Buey en su zona más baja. El ritmo sigue siendo alto toda la mañana o eso me parece a mi. La bajada por la senda de la umbría está en esta ocasión más "suave" y se deja bajar tomando las precauciones necesarias. Nada que ver con el pasado verano. Tras esto subida y bajada por las sendas de la Umbría de la Pava. Un helicoptero de la benemérita pasa sobre nuestras cabezas. Imagino al piloto hablando por el talkie: ... si, si, aquí están mi comandante, los hemos localizado.... efectivamente, son los Liebres,.... si, si,... efectivamente,.... si, si, como usted me decía, estan realizando una práctica deportiva en medio natural,,.....espero su indicación para detenerles....

Llegados ya a la Rambla de Jumilla, David, Juanfran y yo nos damos cuenta de que ya no nos queda tanto odio dentro (como diría Paco Saurín), y nos volvemos, silbando verano azul, por el camino de los Quiñones para llegar al pueblo a las 12:10 con poco más de 50 Km duros e intensos. El resto supongo que terminarían la jornada con sus correspondientes cervezas en la Peña Taurina, tras atravesar la Rambla de Jumilla y los duros y técnicos repechos de los Castillarejos. 




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viernes, 7 de marzo de 2014

A ritmo... Al puerto de la Harina..

Etapa nocturna sencilla y rápida, con la mitad de desnivel al que estamos acostumbrados, en la que el pelotón sin forzar la marcha completó la ruta en poco más de dos horas, para llegar veinte minutos pasados de las once. El viento parece que empieza a amainar, y el pelotón empieza a crecer. El próximo jueves más y ya con el nuevo horario: recordar que salimos a las 21:15.



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lunes, 3 de marzo de 2014

CARRERAS 2/03/2014

Aquí os dejo el resumen de los resultados obtenidos por los compañeros del Club en las pruebas disputadas el pasado domingo: Crevillente y Tobarra.
El incombustible Gabi nunca tiene bastante. El viernes terminó con José Pascual Ortuño la Andalucía Bike Race y el domingo se sube al cajón Máster 35 en Crevillente. Ahí es nada.
Juan Jesús Sánchez Juárez, liebre de la última camada, entró primero en categoría Senior en la misma prueba.
Eduardo Caperna, tal y como nos tiene malacostumbrados, volvió a subirse el tercer puesto del podio en la carrera de Tobarra.
En conjunto una muy meritoria actuación por parte de tod@s. Enhorabuena.
MARCHA BTT DE CREVILLENTE

MARCHA BTT DE TOBARRA

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sábado, 1 de marzo de 2014

El Alto de Don Pedro y otras cuestas.

Pese a las advertencias de los augures climatológicos que pueblan Internet y sin temor a un cielo amenazando derrumbarse sobre nuestras cabezas, Los Liebres hemos salido esta mañana por el Camino de Sax en dirección a los confines de nuestra aldea. Una marcha tranquila ha permitido la conversación distendida, los saludos y los planes para el futuro próximo hasta la llegada a Salinas, con el paréntesis del corto ascenso al Puerto de La Harina, nada más entrar en la Comunidad Valenciana.
Veintinueve kilómetros, en su mayoría asfalto, son el peaje que se paga para acercarse al pie del monte conocido por el Alto de Don Pedro. En esta edición de la ruta pensamos que estaría bien aprovechar mejor el viaje y recorrer con más detalle la zona. Así, según bordeamos Salinas por el norte, buscamos el camino que se dirige al collado del Cabezo de Águila, uno de los que acompañan la solana de la Sierra de Salinas. Una pista que se va endureciendo según sube en un agradable recorrido entre pinos al abrigo del viento por la inmensidad de la Sierra.
 Aprovechamos el reagrupamiento para tomar algo sólido y tomamos a mano derecha un camino del monte roto y abandonado, a tramos solo una senda, fácil, agradable y divertido en plena Naturaleza.

El camino sigue en senda que no recorremos porque no tiene más salida que saltar un par de vallados accesibles. Teniendo más tiempo por delante, es del todo recomendable continuar este antiguo recorrido por la sierra que hoy interrumpen cercados "cinegéticos" de dudosa legalidad.


Abandonamos la Sierra siguiendo la estela de Marcos que baja a todo trapo con una seguridad envidiable. Un breve tramo de asfalto entre las Casas de la Fontana Alta y Baja nos lleva a la Rambla de Garrincho. Casi dos kilómetros de agradable descubrimiento. El principio, una senda que cambia constantemente de orilla y al final un lecho de grava totalmente ciclable gracias a que un alma caritativa limpió los salicornios el pasado domingo.
Tras este aperitivo enfilamos, definitivamente, la subida al Alto de Don Pedro. Una pista amplia, bastante erosionada a tramos, con tramos rectos bastante tendidos y curvas muy empinadas. Posiblemente sigue el trazado de una antigua senda de herradura que, muy ensanchada, provoca esos duros repechos. Tras el tramo más empinado acaba el camino y se inica una magnífica senda ingenieril que va ganando altura con calma, entre coscojas y pinos, hasta que no queda más remedio que tirar para arriba en serio buscando el pequeño collado del alto, tanto que ya no hay quien se aguante sobre la bici. Dejando una hita de piedras se llega por la izquierda al vertice geodésico, donde nos abrigamo, almorzamos y nos retratamos.

La bajada, por la cara este, es otro zigzagueante sendero con cerradas curvas. Llegados abajo, en la pista había división de opiniones: a unos se nos amontonaba la faena en las curvas a derechas, al punto de no poder tomarlas, y a otros les pasaba lo mismo pero con las de izquierdas. Cosas que tiene la naturaleza humana y que nada tienen que ver con tendencias políticas.
Empieza ahora ya, llegado el ecuador de la ruta, el camino de vuelta. Aunque la pista cerrada al tráfico da mucha seguridad, a la primera que hemos visto una senda, la hemos tomado. A mano derecha. Una variante del camino en subida que pone a hervir la sangre y unos dígitos en el pulsómetro que en el coche nos costarían todos los puntos del carné. De nuevo una bajada rápida por pista y llegamos a la Cañada de Don Ciro. Nada más acabar las casas sale un camino interesante hasta las casas del Hospital, ya en Pinoso, sin tocar asfalto. El viento empieza a ser patente. En campo abierto no hay escapatoria y buscamos la protección del grupo a paso tranquilo, lo que nos permite descubrir más Cucos de Lel desperdigados aquí y allá. Resulta sorprendente la extraordinaria abundancia de estas construcciones por aquella zona. ¿Será porque no pagan contribución?
Pronto llegamos a las lomas de La Centenera para encontrar el refugio en sus suaves subidas por caminos de losas entre pinares. Un par de tramos de divertidas sendas y salimos por la pista en dirección a Lel, que dejamos a derecha. A pesar del castigo que a esa altura ya llevaban nuestra piernas, no dudamos en dirigirnos hacia el Puntal de la Cueva, de nuevo en la Sierra de Salinas, por la Vereda de la Cueva, que, a la vez que sube, se desdibuja en el terreno terminando en rodada entre los últimos almendros pegados a la Sierra, verdaderos protagonistas de la mañana con el color y el olor de sus flores abiertas.

La falda de la Sierra de Salinas, desde el Puntal de la Cueva hasta el Portichuelo, es la mejor definición de un trazado rompepiernas. Las continuas subidas y bajadas han liquidado a más de uno. Así que cuando salimos por última vez de la protección del monte, se han echado en falta más fuerzas para combatir al viento que ahora sí, había arreciado y nos golpeaba con furia.
Hasta el cruce de La Balsa, un camino paralelo al asfalto que aparecía y se perdía ha servido para buscar el abrigo del terraplén de la propia carretera. Estas cosas son las que se aprenden de un gato experto como el amigo Pepe del Ramo. Llegados a la vía de servicio la única protección ha sido Paco Díaz que ha sido la punta de lanza cuya rueda y generosidad nos ha traído a Yecla completando 87 kilómetros y 1350 metros de desnivel en cinco horas de pedaleo efectivo. Para terminar, y rindiéndonos a la evidencia de que hiciésemos lo que hiciésemos íbamos a llegar tarde a casa, hemos dado cuenta de varios cubos de quintos que hoy más que nunca, de verdad de verdad, nos los habíamos ganado.
Aquí, el track, con la vuelta por el Camino de Abanilla.
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