viernes, 28 de noviembre de 2014

Despejado....

.. no sabemos si fue el viento, o la avioneta que dicen que dispersa la lluvia, pero se rompieron todos los pronósticos, y la noche nos acompaño con un tiempo genial que nos permitió hacer el recorrido previsto por los Rincones, con unos caminos en perfecto estado y llegando al punto de salida a las 23:20, realizando el recorrido en menos de dos horas. Recordar que partir del próximo jueves las salidas serán a las 21:00. 


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martes, 25 de noviembre de 2014

GACHASMIGAS DEL CLUB.

Para no perder las buenas costumbres, el Club BTT Las Liebres Yecla se complace en convidar a sus socios y patrocinadores al almuerzo de hermandad que se celebrará, otro año más y abusando de su infinita paciencia, en el campo del presidente.
El menú será adecuado al tiempo invernal en el que nos metemos día a día: gachasmigas, con embutidos y alguna tajá de tocino. A t.p.c. la dieta.
 El evento tendrá lugar en próximo Domingo día 30 de Noviembre a la hora de almorzar (a eso de las 10). Se ruega a quien tenga la intención de acudir que ponga un comentario, para poder hacer un cálculo de los gorrinos que hay que matar.


Nota: El Sr tesorero se llevará la libreta para que quien lo desee, y al objeto de aligerar la reunión general de socios, pueda pagar la cuota anual del año 2015 en efectivo este mismo día.

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domingo, 23 de noviembre de 2014

Planes, La Val de Gallinera y el Barranco de la Encantada. Entre otras muchas cosas.


Montar en bici debería estar subvencionado por la seguridad social. Puedo asegurar que los seis participantes de la ruta del pasado sábado por tierras alicantinas no vamos a necesitar ir al médico ni acercarse por la botica en las próximas semanas. Las únicas secuelas físicas que la ruta nos ha dejado han sido golpes con los pedales en las espinillas y algún rasguño contra la vegetación autóctona. Nada que no se pueda curar con una pastilla de jabón del lagarto. En compensación, la ruta ha obrado como un bálsamo para el espíritu. Al terminar la habían desparecido todos los síntomas de la rutina, los problemas y los malos pensamientos. Una recarga de pilas que nos deberá durar por lo menos una semana.
El día empieza con un buen madrugón para estar a las siete en marcha. El viaje a Planes es cómodo. Autovía hasta Muro de Alcoy y unos pocos kilómetros por la carretera que culebrea rodeando barrancos entre bancales plantados de cerezos, cuyas hojas rojizas a punto de caer al suelo son el color que nos va a acompañar toda la mañana.
El Bar Lluis, en Planes, es el punto de partida del recorrido.  Conviene avisar para que nos guarden algo de comer al terminar la ruta antes de partir por el Camino de Sangonera remontando la cuesta interminable de hormigón en dirección a Catamarruc. La pista de tierra sigue ascendiendo por la Sierra de Cantacuc dejando a la derecha el imponente barranco de Benialfaquí, hasta llegar al km 7, donde con un desvío a izquierda se inicia el descenso en dirección a Tollos por curveando por un entretenido camino forestal.
Tomamos fotos y cargamos agua en el área de recreo de la Font Vella y salimos por una camino asfaltado que abandonaremos a para recorrer un sendero, pedregoso y técnico,  rumbo al los barrancos de Malafi y  Paet.

El barranco de Paet terminará siendo una agreste remontada que sigue los restos de una pista y el cauce gravoso del barranco en los tramos desaparecidos de aquella. A base de fuerza y equilibrio se va encontrando el paso más adecuado hasta enlazar con la pista ancha que viene desde nuestra izquierda y que nos llevará, en un par de duras rampas, al segundo alto de la mañana: lugar donde un pozo de nieve fue escenario de nuestro almuerzo.
Empezamos a bajar saludando a unos boletaires alicantinos (por dios, qué invasión), y giramos a izquierda siguiendo una cuidada pista forestal que recorre el paraje, con uno de los pocos pinares que se pueden ver por la zona.
Pronto abandonamos la pista tomando una senda por la izquierda que se va complicando según se aproxima al lecho del Barranco Hondo. Hay que patear algún tramo, pero compensa para evitar un monótono rodeo para llegar a las inmediaciones de Alcalá de la Jovada. En un momento cruzamos la Val d'Alcalá por agradables caminos y senderos para empezar otra vez a subir por una descarnada y rocosa ladera en dirección a la Peña Forada. El trayecto es duro de verdad y la pendiente para algunos la pendiente es insuperable. Llegados a lo más alto, las vistas son impresionantes, según nos cuentan quienes ya habían estado allí. A nosotros la niebla nos impedía ver el paisaje, así que habrá que repetir la ruta para comprobar que lo que nos dicen es cierto.
La bajada hacia Benitaia da paso a la Val de Gallinera por una escarpada y muy transitada senda morisca en la que es inevitable hacer algo de bici-treking hasta que la pendiente se suaviza y las rocas dejan de ocupar todo el ancho del paso. Aunque ahora son las profundas roderas las que ponen el peligro al tramo.
Llegamos al pueblo bajando escaleras cual jóvenes gamberros y tomamos la carretera incorporándonos a la Rutas dels 8 Pobles. Pronto dejamos el asfalto para realizar un interesante recorrido por sendas, caminos  ramblas entre la Carrosa y Patró, donde destaca el sendero que por una cornisa rocosa llega hasta el pueblo, y que exige empujar la bici con  piernas cabeza y riñones para ir superando un escalón tras otro hasta llegar al final-
Por una sucesión de empinados caminos agrícolas se alcanza la carretera y el Collado de Benisilli, donde nos desviamos para entrar en el camino que sube y recorre la Sierra de la Albureca; en apariencia la última subida importante de la mañana, aunque nos esperaban todavía sorpresas. Esta sierra es una finca privada y tuvimos que esquivar una puerta por un sendero que había por su izquierda. Seguimos remontando la sierra a la vez que el valle desciende a nuestra izquierda, con lo que pronto la perspectiva se abre, ahora ya sin la niebla, y nos regala un paisaje salpicado de los colores del otoño, en el que destacan las pinceladas rojas de los cerezos sobre los amarillos de las higueras y las choperas.
Sin acercarnos demasiado al Mas del Botí, nos salimos de la sierra en dirección al Mas de la Albureca, por una pista bastante rota que desciende en un pronunciado zig-zag todo lo que tanto nos había costado subir. Nos topamos con otra puerta cerrada para salir del paraje, que las liebres atravesaron como por arte de magia y seguimos en dirección al Barranco de la Encantada: el plato final de este festín.
Hacemos la visita, obligada, a una de las pozas del barranco, horadada por el agua entre cortados rocosos que tradicionalmente han servido de lienzo a las inquietudes pictóricas y literarias de generaciones de descerebrados, quien sabe si muchos de ellos concebidos en el frescor de esas mismas choperas en una tarde de pascua, que han plasmado en vivos colores de spay mangado en la ferretería de la esquina la fecha, su nombre y hasta el nombre de su pueblo de origen. El nombre de los tontos aparece en todas partes y aquí lo hace con letras descomunales.
Tomamos el camino hacia el Molino de la Encantada y empieza la diversión por una senda bastante limpia y compacta que evoluciona entre la vegetación. El barranco queda a nuestra derecha y sus paredes se cierran. La senda busca la salida hacia arriba y la corriente de agua profundiza en la tierra. Tras unos duros repechos a pie estamos fuera del cauce, en lo alto, desde donde se divisa la profunda cortada en la roca del Barranco de la Encantada.
Unos metros por un camino, en dirección a una casa emplazada en lo más alto, dan paso al sendero que recorre la cresta. Un trayecto llano salpicado de afilados cantos rocosos que termina por ser imposible para nuestras piernas cansadas y nuestras bicis de corto recorrido. Hasta que llegamos al quemado del último incendio. Los colores son ahora el negro y el gris del carbón y la ceniza. Entre los esqueletos de la vegetación calcinada, con las vistas al fondo del Pantano de Beniarrés, descendemos el sendero por las Lomas de Cantalar hasta la Casa del Fantaquí. Breves metros de camino, antepenúltima subida, y a nuestra izquierda sale la última senda del día, poco transitada pero ciclable, con reservas, casi en su totalidad.
Llegamos al Pantano de Beniarrés, y nos llama la atención la negrura de sus aguas. Siendo ya casi las dos, terminamos la ruta por asfalto, para lo que nos queda por superar una durísima cuesta a la altura del Barranco de la Michá. Al volver la curva aparece Planes y entramos cruzando otro Barranco Hondo, junto a las choperas a medio deshojar y el lavadero del pueblo.
Tras casi cinco horas de pedaleo y seis desde que salimos, llegamos a los coches con cara de satisfacción. La ruta ha sido dura pero espectacular. Lástima de la niebla. Habrá que volver en primavera. Los cerezos en flor deben ser un espectáculo digno de admirar.
En el Bar Lluis nos esperaba la comida, y lo que a nadie le faltaba en ese momento era hambre y sed. Con cervezas, ensaladas, paella y embutidos de la tierra llenamos el vacío de nuestros estómagos y tras los cafés y una breve tertulia volvimos a casa llegando, por una vez, a una hora prudente. O al menos para mí lo fue.
Datos de la ruta:
Distancia total. 51,5 km.
Ascensión acumulada 1400 m.
Dificultad física: alta.
Dificultad técnica: alta.
Ciclabilidad: 95%.
Me ha resultado muy difícil seleccionar entre las magníficas fotos que me han proporcionado Andrés y Salva. Así que os recomiendo que las veáis todas en el siguiente enlace, porque merecen, de verdad, la pena.


 
Aquí podéis enlazar con el track de la ruta:
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viernes, 21 de noviembre de 2014

OVNI

Al final no era lo que parecía, y en la oscura noche un molino de los que visitamos nos quiso confundir con una falsa alarma, y ni era Objeto ni era Volador y se pudo identificar.

Ruta la de hoy con un recorrido variado y completo que toca todos los terrenos, 6 liebres nos dimos cita a la hora de costumbre, para completar la ruta en poco mas de dos horas, y la temperatura ideal durante todo el recorrido.

 
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lunes, 17 de noviembre de 2014

Convocatoria de salida. La Val de Gallinera y el Barranco de la Encantada.

El próximo sábado 22 de noviembre de 2014 saldremos, a las 7:00 desde la Avenida de Córdoba  (para lo cual hay que estar allí un poco antes), con destino a Planes, un pequeño pueblo cercano a Alcoy.
La versión original de la ruta que haremos pertenece la Sección BTT del Centro excursionista de Alcoy. Eso siempre es una garantía. Se hará alguna variación sobre el recorrido original para adaptarlo a las circunstancias actuales de la ruta y, de paso, eliminar algún kilómetro y algunos metros de ascensión.

Partiendo de Planes se recorren diversas poblaciones de la Val de Gallinera como Catamarruch, Tollos, Alcalá de la Jovada, Benitaia, Benisiva, Alpatro y Benissili, últimos reductos moriscos de la península. Cruzaremos interesantes lugares de gran belleza paisajistica, como el Plano de Tollos o el barranco de Paes, con numerosos tramos de senderos.
La parte final nos llevará  por la Sierra de la Albureca hasta el Barranco de la Encantada, que recorreremos por una interesante senda hasta las proximidades de su desembocadura en el río Serpis, al caer del pantano de Beniarrés.

La ruta no es fácil. Consta de 50,3 km, con 1540 m  de ascensión acumulada y tiene tramos técnicos. También habrá algún pateo puntual, y el recorrido merecerá más paradas de las habituales para hacer fotos y disfrutar del entorno. Lo cual significa que habrá que comer en Planes una vez acabada la ruta y volver a Yecla a media tarde.

Aquí van unas fotos para hacerse una idea de lo que nos espera:








Y en este enlace se puede descargar el track.

Quien pueda y quiera venir, ya sabe, que lo diga en los comentarios para organizar los vehículos.



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sábado, 15 de noviembre de 2014

Las Pansas, como nunca.

Esta mañana de noviembre hemos podido disfrutar de la Sierra Yeclana como pocas veces hemos tenido oportunidad. Si la última vez que visitamos Las Pansas volvimos asustados de ver los efectos de la sequía, esta mañana ha sido un verdadero disfrute por el magnífico estado del terreno y la vegetación, bien regados por las lluvias del último mes.
El recorrido de vuelta por las sendas del collado de la Hoya del Pozo y la inédita subida fuera de track a los Castillarejos de la mano de Marcos ha sido la guinda a una extraordinaria mañana a la que lo único que le ha faltado para ser perfecta ha sido que parase el viento. No se puede tener todo.

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viernes, 14 de noviembre de 2014

Siete más el fotógrafo.

En una noche tan agradable como oscura,  ocho ha sido el número de liebres que hemos hecho la ruta de este jueves.
En el camino del Factor de nos ha pasado el frío. La Rambla de la Capellanía nos ha mantenido calientes y la senda de los Condenados nos ha hecho sudar en serio. Y lo que hemos tenido en abundancia ha sido diversión, en un terreno húmedo, y a veces encharcado.
La vuelta, programada por La Flor, la hemos hecho al final por los charquillos, donde nos hemos despistado un instante, saliendo al final por el camino de la Casa del Cura, lo que al final ha resultado una improvisación muy entretenida.

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domingo, 9 de noviembre de 2014

Paliza en Pinoso

Está demostrado que, en asuntos de la BTT,  Pinoso nunca defrauda. La ruta que se va a relatar condensa en algo más de 30 km lo mejor del Cabezo de la Sal y el Monte del Coto. Se suceden subidas duras, ásperas, repentinas, de las que te exigen todo y más tarde te pasan la factura, con descensos por sendas y ramblas para todos los gustos ,algunas de gran dificultad técnica y física. Para disfrutarla se ha de pagar el peaje de la ida, y sobre todo el de la vuelta, que añaden a la técnica y la física la dificultad mental: esa que te hace preguntarte en repetidas ocasiones qué tornillo se te ha aflojado para estar haciendo una cosa así ,¡y además disfrutándolo!.  
El pasado sábado, una vez más, un nutrido grupo de Liebres se dio un buen madrugón para no perderse otra de nuestras salidas mensuales de largo recorrido. Hay que reconocer que con gente así de dispuesta da gusto preparar rutas. Gente que además parece que nunca tiene bastante. Cuanto más exigente es la salida, crecen la aceptación y la participación. Solo así se entiende que a las 7:40 los quince participantes en la ruta estuviésemos camino de Pinoso como quien va a la guerra: temeroso de lo que va a encontrar pero seguro de que volverá. No siendo así no irían.
De Yecla a Pinoso fuimos por los caminos que se sitúan a la izquierda de la carretera por parajes yeclanos de sobra conocidos. Por el Camino de Abanilla cruzamos Los Quiñones, El Llano, La Hoya del Mollidar y llegamos a la Sierra de Salinas. El faldeo de ésta última es la dificultad más notable del trayecto de ida.
Ya frente al Cabezo de la Sal, un par de repechos secos y duros nos hacen despertar del letargo y la monotonía de la aproximación. A las 9:02 llevamos 25 km y estamos al pie del Cabezo. Nos despojamos de la ropa de abrigo y encaramos la subida por los caminos y sendas característicos de estos montes, como nuestro Colorado, en los que abunda el yeso, que los hace compactos y "fáciles" de trepar. Con una primera senda en subida terminamos de entrar en calor. Le sigue una fantástica bajada por la cara norte que se continúa por el margen de los últimos cultivos y termina por salir en busca de los caminos que nos llevan a Las Encebras. Fue a las afueras del caserío, en una zona de picnic, donde paramos a almorzar, reponiendo las fuerzas que pronto nos iban a faltar.
 

Llegando al centro de las Encebras, sale un camino entre las casas a mano derecha que visto de frente impone. Sucesivos repechos y descansos te dan la moral para tirar hacia arriba sobre un terreno empedrado y lleno de regueros. Uno de esos caminos muy cojonudamente malos que tanto le gustan a Las Liebres. Se llega a los últimos almendros y una senda se abre a la izquierda. Sigue la subida, ahora sin descanso, y que eleva el tono según se acerca su final en el camino de ascensión al Monte del Coto, donde sigue la pelea sobre un terreno en el que el mínimo fallo supone echar pie a tierra en un terreno en el que cuesta retomar la marcha.
Alcanzamos el primer alto desde el que divisamos a derecha la zona de Tres Fuentes y al frente la cresta montañosa que nos esperaba para llegar al Pino de la Farola. El camino se convierte en poco más que la huella de un cadenas. Viene un tramo de obligado porteo, pero las vistas a ambos lados son majestuosas. Alcanzado el primer cerro se suceden tramos de bajada y subida que conjugan belleza y dureza a partes iguales. Al final se alcanza la pista de nuevo y todos coincidimos en que ha merecido la pena.
Iniciamos el descenso por un atajo, peligroso por el agua caída, que acorta un par de curvas de la pista que lleva al área de recreo de Tres Fuentes y que nosotros abandonamos a izquierda en busca de la senda de la Gal.lera, un entretenido, bonito y ancho sendero que acaba en el área de recreo.
La bajada sigue unos metros por el camino asfaltado que pronto dejamos por la izquierda para entrar en la Rambla de la Tres Fuentes. El principio se encontraba más peligroso y erosionado que otras veces y la rocas mojadas aconsejan prudencia. Más adelante el cauce se ensancha y el fondo gravoso se recorre sin dificultad.
Tras casi 3 km de rambla la abandonamos para afrontar la última subida "fuerte" del día: de nuevo el Cabezo de la Sal, ahora casi hasta arriba del todo. Una subida rota y exigente en la que se echa en falta la piedra suelta pare echar el pie a tierra sin quedar mal: con un terreno así de compacto no valen las excusas, si no subes es porque no puedes.
Llegados arriba solo queda la traca final. Otro sendero en descenso, largo, con pendiente, y un par de curvas que se asoman peligrosamente al balcón de la rambla que discurre a nuestra izquierda.
Acaba la senda y la diversión. Llegamos a Pinoso. Mientras unos reponemos aire y agua tres miembros de la expedición se suben sin despedirse al coche escoba que los esperaba y traería cómodamente a Yecla. La junta directiva estudiará mañana si esta descortesía hacia los compañeros de irse sin avisar vulnera los estatutos del Club y se adoptan medidas disciplinarias. Visto el revuelo creado, los infractores no se irán de rositas, así que ya pueden ir ahorrando para pagarse unas carretillas de litronas estilo ciezano a la vuelta de la ruta del próximo sábado.
La vuelta a Yecla se hizo por Raspay, a buen ritmo, ya sin el lastre de los que se subieron al furgón en Pinoso. Por cierto, que parece mentira lo alto que está Raspay, que se hincha uno de subir y subir sin un momento para respirar.
Nadie se descalabró esa vez en el portillo de El Serral, y por el Camino de Abanilla, ahora en sentido inverso, llegamos a Yecla, siendo las 14:12, con el tiempo justo de tomarnos unas gordas a nuestra salud y a la de todos los demás que no se pudieron quedar.

Datos de la ruta:

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viernes, 7 de noviembre de 2014

De espaldas a la luna.

Noche de brillante luna en el campo Yeclano. Supongo que también habrá sido así fuera del extranjero. De espaldas, las liebres evitan deslumbrarse con la luna intentando, en vano, que  su reflejo, alcanzase a iluminar el entendimiento de los que gobiernan, y les sirviese, si acaso, para poder leer lo que les ponen delante antes de aprobarlo.
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martes, 4 de noviembre de 2014

Convocatoria salida Pinoso

El próximo sábado (08/11) se ha programado una ruta de larga distancia que, saliendo desde Yecla, unirá parte del trazado de las Marchas BTT de Pinoso del 2011/2012.



La ida se efectuará por el Camino de Abanilla, bordeará la Sierra Salinas, pasará por las proximidades de Lel y Pinoso y continuará por las sierras del Coto-Reclot y Cabezo de la Sal.
La vuelta, desde Pinoso, se efectuará por Raspay para ir a buscar finalmente el Camino de Abanilla.

En total, unos 90 km de recorrido, con 1.400 m desnivel, que nos permitirá conocer nuevos parajes y disfrutar de algunas de las sendas (de dificultad técnica moderada) próximas a Pinoso.
Hora de salida: 07:30 h (Fte Leones). Salida puntual.
Hora de llegada (aprox): 14:30 h. (salvo reiterados imprevistos)
RATM: 4,5/5
RAMR: 5/5
Observaciones: Llevar abundante agua y comida. En caso de aparición del Tío del Mazo, muy atento a estas salidas de las liebres, siempre puede uno, en último extremo, recurrir a que algún familiar (con vehículo, no en bici) para que lo recoja en algún punto de la ctra de Pinoso.

Enlaces de interés:


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sábado, 1 de noviembre de 2014

Todos los Santos en Peñarrubia

Sin duda alguna, desde el pilón de Peñarrubia las vistas son espectaculares. Pero el precio de la entrada para subir allí no es barato. Además de sudar la gota gorda en la tremenda cuesta hay que llegar al pie de la subida. Y seguir la rueda de estos Liebres por la montaña rusa de los Bujes termina por cansar hasta al conejo de duracel. ¿A que sí, Manolo?
La ruta empieza  entre la niebla espesa por el camino de la Fuente Álamo, que se abandona por la derecha para buscar la Cuesta de la Flor, unos por la pista ancha, otros por los caminos revirados. Pero al final todos nos sacudimos el frío mañanero en los mismos repechos. 
Al pasar la Casa del Alto un grupo, capitaneado por Marcos, se adentra en uno de esos recorridos míticos que, inexplicablemente, siempre se quedan al margen de las rutas del Club: la Rambla de la Lobera.  La de años sin pasar por allí.  A la serpenteante huella del agua sigue un entretenido sube y baja entre lomas y bancales antes de incorporarnos a la ruta "oficial" en el camino de los Bujes, por donde se llega a la Fuente del Pino. 
Si hasta aquí la cosa era divertida, en el Barranco del  Buenaire empezaron duras cuestas otra vez. Prólogo digno de la escalada que viene después. 
Acabado el barranco, se deja la pista por la punta de un bancal que pugna por adueñarse del camino. Los primeros metros empiezan hacia arriba en un preludio de lo que nos espera. El firme roto, muy roto y lleno de losas sueltas  da un pequeño respiro en forma de llano pasado un rato. Pero el respiro dura poco y la pendiente vuelve a crecer progresivamente. Ya nadie habla, concentrado en no perder la huella buena en una subida al límite en la que una pedalada mal dada hace poner pie en tierra en un terreno en el que se hace difícil volver a arrancar. La subida arrecia por momentos. Ya se divisan los primeros pinos aislados por la derecha, y algunos ya piensan en pararse debajo a almorzar. Algunos metros más adelante, llega la segunda pinada. Aquí vamos casi todos andando, pero siempre hay alguna liebre que exprimiéndose al límite y alardeando de una técnica insuperable, consigue llegar arriba con dignidad, a pesar de la rampa del pino y de la rampa final que, tras un ligero "descanso" en el que la pendiente se suaviza, da paso a la cumbre donde nos esperaba parte del grupo que no siguió esta mañana a Marcos, nuestro capitán.

Tras el almuerzo, la charla, las vistas y la foto empieza la bajada por donde mismo se sube. Toca ahora esquivar las piedras sueltas y controlar la velocidad.  Y repitiendo unos metros de la ida nos dirigimos a la Cingla. Su magnífica senda, a mí, me gusta en ambos sentidos por igual. Pero está claro que en subida como hoy, es una pelea continua que te va minando las fuerzas, más de lo que pueda parecer.
Siendo tiempo de caza, la ruta evita su continuación natural: las sendas de los Picarios dejan paso al camino del mismo nombre. El grupo acelera en la suave subida hasta el punto de convertirla en un calvario para los que vamos detrás. Y por una vez en la vida, y sin que sirva de precedente, disfrutamos la suave y rápida bajada del camino de las canteras en dirección a Yecla antes de iniciar la parte final de la ruta.
Estando tan cerca de la "pila del agua bendita" las liebres huelen la cerveza y se produce una desbandada general. De toda la tropa que sale en la foto, y algunos que faltan, solo seis giramos a derecha y nos mentemos a sendear por el Monte de los Algezares: el Colorao. Un entretenido y errático paseo por un laberinto del que es difícil salir sin un buen guía pero que, en un rato, conseguimos desenredar.
Para terminar, nos dirigimos a los Castillarejos, gastando las últimas fuerzas por la senda que sube al collado, donde hubo alguna propuesta de abandonar. Pero la ruta es la ruta, y el track está para lo que está. Así que en vez de dejarnos caer a Yecla, tomamos la senda por la derecha que sube, sube, baja, vuelve a subir y definitivamente termina por bajar en un interesante, bonito y duro recorrido que puso punto final a una ruta de la máxima calidad que reúne todo lo que en una salida de Las Liebres se puede esperar.

Al final, con la variante de Marcos, la cosa quedó con 65 km y 1300 metros y 750 cm³. Una buena celebración para un día tan singular.



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viernes, 31 de octubre de 2014

Bautizo nocturno...

Esto noche una clásica "El Serral", para estrenar nueva maquina Manolo, esta ya sin motor y con ruedas grandes.

Se nota la falta de agua, pues el polvo de los caminos deja huella en mas de uno al vernos a la luz, yo al menos esta noche parecía que me había revolcado.

El sábado mas, pasaremos por uno de mis sitios favoritos Los Bujes, donde  un tobogán enlaza con otro....


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domingo, 26 de octubre de 2014

Sierra de Moratalla: una de las grandes.


No recuerdo con exactitud cuantas veces se aplazó la ruta de turismo en Btt por la Sierra de Moratalla. Pero no me puedo olvidar de la cantidad de veces que rehice y recorté el track consciente de que aquello se iba de las manos con demasiada facilidad, y que los kilómetros recorridos sobre el terreno pesarían en las piernas mucho más que los que sin ningún esfuerzo dibuja el puntero del ratón sobre la pantalla del ordenador. La ruta que se hizo este sábado, lo confieso, es la decimocuarta versión de las que se estudiaron. No deja de ser algo meramente anecdótico, pero el dato da al menos una idea de las inmensas posibilidades que encierra para la bicicleta de montaña la sierra en la comarca del Noroeste de Murcia. Lástima que por allí no hay aun club que organice carreras y transite las sendas, porque el terreno y el paisaje son algo espectacular.
Tras el madrugón de rigor, llegamos al Camping La Puerta de Moratalla, donde nos dejaron aparcar los coches con la promesa de comer en su restaurante al terminar la ruta. A las 8:40 estamos ya pedaleando por la pista que asciende junto al río Alhárabe. El camino es ancho y el firme bueno, lo que permite disfrutar de las espectaculares vistas que nos brindan a la izquierda los Cenajos del Agua; imponentes paredes verticales que limitan por esta ventiente la Sierra de los Álamos.
Vadeamos por primera vez el río y en el km 8 dejamos la pista por la derecha para empezar a enlazar caminos, de esos cojonudamente malos, que tanto nos gustan a Las Liebres.
El río Alhárabe vuelve a cruzarse en nuestro camino, ahora con más agua. Pedro y yo nos atrevemos a cruzarlo y nos mojamos hasta media pantorrilla. El resto, más sensatos, encuentran el sitio por el que evitar el agua. Y sin cambiarnos de calcetines, seguimos, sube que te sube, superando cuestas y revueltas.
Llegamos al primero de los cortijos abandonados que veríamos ese día: el Cortijo de la Cueva de Roberto, desde el que se contempla una excelente panorámica del valle del río que acabamos de remontar. Según se gira después a izquierda se observa por la deracha la impresionante cingla que se acaba de remontar y sobre la cual continúa nuestro trayecto hasta llegar al Collado del los Lobos, donde, de momento, la subida parece terminar, pues el camino, o lo que a tramos queda de él, va descendiendo por la derecha de las tierras de cultivo abandonadas desde decenios, desde el cortijo de Hondares de Arriba al de Hondares de Abajo. Con el arroyo del mismo nombre entre ambos que también habrá que vadear hoy en más de una ocasión.
Como en este punto la ruta pasará por dos veces, no nos detenemos y retomamos la subida de inmediato. Nos espera el Collado Quintero para seguir en dirección al Puntal de la Atalaya, en la Sierra de la Muela de Moratalla, donde terminan, por fin, los 19 km de ascensión prácticamente continua que llevamos recorridos desde la salida.
Si la subida había sido exigente hasta el momento, por los continuos repechos y el estado del terreno, la bajada no lo es menos. Cortando las curvas de nivel por la línea de máxima pendiente, un erosionado camino lleva bicis y pilotos al máximo en un terreno peligroso hasta un collado en el que la pista gira a la derecha hacia el Cortijo de Bañador, pero que nosotros abandonamos por una senda que nos llevará al pie de la subida al Castillo de Benizar, que prometemos hacer otro día a pie. La senda tiene un principio agradable, dejándose hacer con facilidad hasta que se pasa otro collado y la situación se complica de nuevo, con un terreno ideal para partirse la crisma que alterna piedra suelta con portales en roca, lo que lo hace accesible a muy pocos. Uno de esos pocos es el compañero Fran, que se mantuvo sobre la bici todo el rato, salvo un par de portales de tamaño 3XL. Todo un espectáculo para quien lo pudo ver  bajar esos 700 metros con una pendiente media del 27%  por una senda totalmente destrozada por la lluvia y las motos. Merece la pena hacer la senda solo por ver cómo la disfruta Fran. Para evitar esta bajada se puede continuar la pista hasta el Cortijo del Bañador y volver después por el Castillo de Benizar tras una dura subida.
Con tanta faena amontonada, eran más de las once y estábamos sin almorzar. Pasamos rápido por la Fuente del Molino y el Rincón de las Cuevas, que también prometimos visitar a pie otro día con la familia, (yo ese cromo ya lo tengo, pero no me importará repetir). Y vamos desde Benizar hasta Otos por la carretera con un rugir de tripas que ninguno podía disimular. Y en el Bar-Tienda de Manuel paramos a comernos el bocata con las cervezas y los cafés que muy amablemente nos sirvieron.
Con la barriga llena, las cuestas de la Senda de la Valera fueron un suplicio para algunos. Cuando se asentó el polvo que levantó un quad circulando como por una ciudad sin ley, pudimos ver el empinado camino que lleva a una senda que hay que hacer a pie sin más remedio, algo con lo que ya contábamos. Lo que ninguno esperaba es que llegado al alto, y ya por terreno llano, la senda, que discurre por un pedregal, fuese impracticable para las bicis. Al menos para las ruedas de 26" y 29". Habría que probar con una 36" y no sé yo, no sé.
Tras otros 200 metros penando tomamos a derecha una pista decente. Pero no era lo que ese día íbamos buscando, así que a los pocos metros cogemos por la izquierda el viejo camino que se adentra en la desolación y el abandono camino del Cortijo de la Valera. Los pinos desaparecen y los chaparros se van clareando hasta que nada más quedan los yermos que rodean las majestuosas ruinas. Flanqueadas por un olmo de gran porte y vigiladas de cerca por una impresionante noguera, cuyo tronco abatido se aferra a las pocas raíces que le restan resistiéndose a sucumbir bajo azote del viento. El conjunto y el paraje, en esa llanura a más de 1200 metros de altura, son de una belleza sobrecogedora. Cuesta imaginar la dureza de la vida para aquellas personas que tuviesen allí su casa y su sustento. Hoy allí no queda nadie, no trabaja nadie, no transita nadie. Excepto un grupo de amigos que van a recorrer sobre sus bicis la senda que antaño hiciesen los paisanos del lugar y que nos llevará al Rincón de los Huertos en un recorrido agreste y duro pero en esta ocasión totalmente ciclable. Me atrevería a decir que hemos sido los primeros en rodar por allí en muchos años. Probablemente no recorría esa senda una bici desde que algún mozo acudió desde Bajil al baile que se celebraba después de la cosecha en el cortijo, con intención de echarse novia, montado en una de aquellas bicis negras con freno de varilla y alforjas que alumbraban el camino con la luz del foco y la dinamo. Merece la pena que el recorrido no se pierda. Es algo auténtico de verdad; posiblemente el mejor escenario para una concentración de galgas, de esas que están ahora de moda.
Dejamos a un lado la nostalgia y llegamos al Rincón de los Huertos, por esa, repito, magnífica senda. Tomamos el camino hacia Bajil, que no deja de picar hacia arriba. Un pequeño respiro tras pasar el Collado Blanco y de nuevo hacia arriba remontando la Cañada de Bajil. Una parada en la fuente para reponer agua y continuaremos hasta llegar a la carretera.
A los pocos metros de estar bajando, tomamos un camino a la izquierda que nos sumerge en un bosque especialmente singular: el Chaparral de Bajil. Un bosque que ocupa una planicie calcárea a más de 1300 metros de altura, en el que no hay un solo pino; todo son encinas y sabinas. Un precioso recorrido ondulante que será la cota más alta de la ruta (1378 m) que termina de nuevo en el Rincón de los Huertos, que ahora dejaremos atrás hasta llegar, por un terreno difícil a esas alturas, tanto en subida como en bajada, a la carretera de  Benizar, que dejaremos enseguida para adentrarnos en otro inmenso pedregal en busca de otro de los platos fuertes del día: la bajada del Poyato.
Desde la carretera al Cortijo de Hondares hay un desnivel de 200 metros, con cortado de casi 100 metros entre ambos. Cuando pasamos por el cortijo a la ida, la vuelta por aquel acantilado nos parecía algo imposible. Sin embargo una increíble senda desciende encajonada en la roca ofreciendo un verdadero espectáculo a quien se atreve a bajarla. Las vistas que se abren delante, con el cortijo de Hondares abajo, y todo el valle que desciende hasta La Puerta son irrepetibles. No importa tener que bajar 450 metros andando, (Fran andó bastante menos) porque el paisaje y el lugar lo compensan de sobra.
Llegado a un aprisco de ganado al abrigo del cortado, la senda se vuelve dócil y permite disfrutar un rato la bajada hasta el camino que nos llevará de vuelta a Hondares. Es ahora, bajando después de horas por donde antes habíamos subido, cuando apreciamos realmente la dureza del terreno que hemos recorrido. Pero el final se va acercando.
Un último repecho y empieza la senda que recorre el barranco y arroyo de Hondares. Hacemos la última parada obligada en la Cascada de Hondares y Poza de las Tortugas y empezamos el último, ahora sí, descenso por el conocido hasta los Baños de Somogil, que alterna senda, barranco y camino, donde no faltó otro vadeo del río, por un recorrido extraordinariamente roto y pedregoso de esos que tanto gustan a esta tropa.
Y así se llega a la pista que nos vio salir hacía ya casi siete horas. Algunos con tal paliza en el cuerpo que las suaves ondulaciones del final del camino se nos antojaron la última e infranqueable barrera que nos separaba de nuestro final destino: un cuarto de arroba de cerveza fresca y un plato lleno cualquier cosa que nos calmasen el apetito y la sed que infinita que traíamos.
Conseguimos acabar la ruta, yo que llegué el último, a las 15:34. La recepción del Camping la Puerta nos trató de maravilla y pudimos disfrutar de una reparadora ducha. Y ya vestidos y aseados como las personas normales, recibimos un trato exquisito en el restaurante del camping y disfrutamos una agradable comida en su terraza en una tarde de temperatura ideal.

Esta ruta se aparta quizás un poco de la tónica general de las salidas de Turismo Btt del Club, en las que los senderos son siempre protagonistas. Aun así hay cuatro sendas importantes, aunque solo una es ciclable para todo el mundo (entiéndase todo el mundo que tenga un mínimo de técnica). El protagonista principal es el paisaje y el recorrido en sí mismo. Pero que nadie espere de ella un cómodo paseo campestre porque el terreno es complicado y rebuscado, huyendo de los caminos trillados y buscando los pasos más difíciles que encierran los secretos mejor guardados de la Sierra.

Datos prácticos:
TRACK DE LA RUTA:

Distancia total 54.50 km
Ascensión acumulada 1600 m
Tiempo en movimiento 5:27
Tiempo total 6:54
Velocidad media 10 km/h.

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