viernes, 9 de mayo de 2014

Falta de riego...

Otra clásica, subida por las Moratillas donde ya casi de memoria seriamos capaces de ir sin luz, bajada rápida hasta el Pulpillo, para llegar a los Hitos y continuar el recorrido por la Buitrera, Arabí, avituallamiento en la casa del guardia,  y a buscar el temido camino Madrid donde el ritmo solo subio de tono al final, para realizar el tipico sprint especial, casi 47 Km en los que se noto la falta de lluvia, donde el pelotón iba dejando una polvorienta estela, algunos volvimos con la melena totalmente blanca, en fin a ver si tenemos alguna lluvia primaveral, pues en caso contrario tendremos que ir buscando mascarillas... 


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jueves, 8 de mayo de 2014

PEDALES DE ALCARAZ, de RIÓPAR a BIENSERVIDA: Tratamiento de Choque. (1 de 3)

La bicicleta engancha. Es irremediable. Pero hay adicciones mucho peores y todos lo sabemos. La rutina diaria, los telediarios y el conformismo llegan a ser el peor enemigo: ese que no percibimos y termina por controlarnos como a un zombi. Llegando a ese estado los días se repiten, las semanas son iguales y de mes a mes ya no cambiamos ni el vestuario. Total, ya nunca llueve y casi no hace frío. Por eso es tan necesario de vez en cuando cambiar de aires y romper con la rutina. Para tal menester, Las Liebres tenemos la suerte de contar con Andrés, cabeza inquieta donde las haya, que no para de proponer nuevos retos, objetivos, lugares y viajes para reconocer y descubrir en bici o a pie. Y de él partió la idea de dedicar este año el puente del primero de mayo a recorrer la Sierra de Alcaraz en bici de montaña, aprovechando que este año todavía nos quedan fuerzas y ganas de pedalear, y que el próximo nadie sabe lo que nos deparará. Con tiempo, nos pusimos a trabajar planificando el recorrido, consultando quienes mejor conocen la zona y diseñando una logística que permitiese disfrutar y aprovechar el tiempo al máximo. El resultado fue una ruta de tres días con inicio y final en Riópar que es lo que os voy a contar.
Según se acerca el primero de mayo crece la inquietud. Preparamos el viaje como si fuese el de fin de estudios, sin olvidarse nada que nos pueda faltar. En casa y en el trabajo hay que dejarlo todo solucionado para que puedan pasar tres días sin nuestra insustituible presencia, aun siendo días de fiesta, o quizás por ello, te queda un poco de mala conciencia. Con las bicis cargadas y las maletas repletas partimos el miércoles 30 de abril en dirección a Riópar para cenar y pasar allí la noche y estar descansado por la mañana para afrontar la primera de las tres etapas previstas que, además, era, sobre el papel, la más larga y dura: 82 km y 2200 m+.
En el comedor de Los Bronces compartimos la pasta, las truchas y los goles de mi Atleti. Saludamos al dueño, Alfonso, otro entusiasta de la bici que nunca para y conocimos a Emilio, el taxista de Riópar que nos portaría los equipajes de un lugar a otro. Ambos, y otros más, merecen una mención por el excelente trato que nos han brindado y por sus servicios que han contribuido al éxito de este viaje.

A las 8 del día uno estamos ya en la calle. Comprobando las bicis y esperando que abran el desayuno y lleguen los Javis, que se desplazaban esa misma mañana desde Yecla.
A las 9 partimos desde Riópar por el Arroyo de la Vega hasta las Casas de Las Tablas cruzando la CM-412, entrando se sopetón en la Vereda de Bogarra y senda por Los Majuelos para sacudirnos en los primeros repechos el poco frío y el sueño que nos pudiese quedar. Primeras sendas que nos dejan en el camino que viene de El Gollizo hacia Riópar Viejo, que aparece a nuestra izquierda con el Padroncillo al fondo.
Apenas un kilómetro de pista y llegan las segundas sendas y caminos que van remontando hasta el Collado de Las Crucetillas, con algunos tramos demasiado duros y que en una ruta como esta no nos debe importar empujar. Además de conservar las fuerzas, que el día será largo y nos harán buena falta, nos podemos recrear con las vistas de Riópar y su  valle que vamos dejando atrás. En tres ocasiones nos acercamos a la carretera, que, de momento, no hay que tocar. Hacia el km 11 alcanzamos  el collado, continuando por el camino hacia el Cortijo del Manojal, donde no puedo sino recordar la tremenda nevada y emboscada en la que hace 17 años nos metimos Del Ramo y yo por esos pagos. Estos días de primavera la temperatura y el terreno no se parecen a los de aquel día de diciembre, pero el viejo camino que va a La Vegallera flanqueado por las crestas de la Sierra del Gallinero conserva toda su belleza y atractivo.
En el km 17 cambiamos el camino por las sendas y viejos caminos que, salvo un inevitable paso por la carretera, nos llevarán hasta El Batán del Puerto. Un descenso agradable y divertido en el que no falta el agua, teniendo que cruzar en un par de ocasiones el Arroyo de Los Endrinales que bajaba con bastante agua. Es recomendable para este tramo echar unos calcetines secos, pues difícil será evitar que las zapatillas se nos llenen de agua. Y en los días de invierno, que cada cual decida por donde cruzar.
Llegamos al Batán y paramos a almorzar en el Hostal. Siguiendo la máxima de que donde fueras haz lo que vieras, nos apuntamos al plato típico local: migas con huevos fritos, tocino y chorizo. ¿Alguien lleva Almax? Porque alguno después (yo mismo) lo iba a necesitar.
Bien pasadas las doce terminamos de almorzar. Al subir de nuevo a las bicis comprendimos las consecuencias de tan disparatado almuerzo. La senda hacia el Cortijo de Perines nos espera en el paraje del Encebrico. Medio kilómetro al 20% no es lo más recomendable para después de almorzar, pero es lo que había, pues hasta el final del día no volveríamos a ver un bar.
En el Cortijo acaba la senda y seguimos la subida por caminos y pistas hacia Las Almenaras. En la Fuente de la Fuenfría nos desviamos a derecha para visitar la escondida cascada de El Chorraero y volver a nuestra faena de llegar a la Fuente del Pino de los Muchachos, donde por fin se me pasaron las angustias que llevaba por la mala digestión de las migas de los huevos. No se me volverá a ocurrir, pensaba, intentando engañarme a mí mismo como si no me conociera.
Tras un rato de descanso en el abrevadero de la fuente emprendemos la bajada. Una senda de categoría, otra vez en bajada, por el Barranco del Ciervo en dirección al Cortijo de Tortas. Siendo cuidadoso se baja sin problemas. Siendo demasiado fogoso, te puedes llevar un buen susto, como Javi, sin consecuencias por suerte.
Justo en el cortijo tomamos la carretera CM-3216 por uno par de kilómetros hasta alcanzar el alto de El Barrancazo. Allí comienza la pista que recorriendo la ladera de Las Almenaras llega hasta la aldea de Zapateros tras rodear un embalse recientemente construido. Un largo y entretenido recorrido por pista presidido en todo momento por la crestería pétrea de Las Almenaras.
Llegamos a Zapateros siendo ya las 15:45, buena hora para comer. Paramos junto a una fuente al llegar a las casas. Pero Las Liebres ya se han malacostumbrado al buen vivir y no les seduce la idea de comerse el bocadillo con agua, por muy pura, cristalina y serrana que sea, por lo que deciden entrar a explorar el pueblo en busca de eso que está pensando: de un bar. Evidentemente, sin éxito. La población oficialmente censada en la aldea es de un habitante, y para tan poca parroquia basta con el mueble bar del comedor de su casa. No había bar en Zapateros, pero sí salió a recibirnos su único habitante: el Chato. A saber lo que pensaría al vernos, pero debimos de causarle tanta lástima (¿Estos tíos a estas horas por aquí y sin comer?) que no dudó en sacar una docena de botes de cerveza (Águila Negra, nunca se me olvidará) que quisimos pagarle, a lo que se negó. Y con el refrescante premio obtenido volvimos junto a al fuente donde nos comimos el bocadillo que nos supo a gloria.
A mitad de comida bajó a visitarnos el Chato. Un tipo interesante este Chato. Nos estuvo contando su rutina y sus quehaceres en medio de la sierra. Básicamente su dedicación principal era vivir la vida. Alejado y de vuelta de todo, sin coche, sin moto, sin bici, sin teléfono, sin preocupaciones el Chato se dedica a cuidar su huerto, sin obsesionarse mucho; si las plantas dan fruto, se los come, y si se secan se las fuma. Todo lo aprovecha. Y no se pierde las fiestas de ningún pueblo de los alrededores, aunque tenga que andar toda una mañana por el monte para llegar al baile de Bienservida. Eso sí, nos dejó bien claro que su colega y él recibían frecuentes visitas de sus amigos y amigas, que les llevaban de todo y lo pasaban genial. Así se entiende que con poco más de quinientos euros pasase el año. Un personaje singular que marcó el primer día de la ruta.
Otro par de kilómetros por la CM-412 y nos desviamos a derecha en dirección a Bienservida por el paraje de El Ojuelo. Terreno quebrado entre pinares donde nunca llega la cuesta abajo y si llega dura poco. Ahora son los montes de El Padrón y La Sarga, formando una imponente mole pétrea, los que presiden el camino, que según va llegando a su final en Bienservida nos descubre una tierra de olivares más características de las tierras jienenses vecinas que de las albaceteñas en que todavía nos encontramos.
A las 17:45 llegamos a la terraza del Hotel Florida, nuestra meta de ese día. Unas merecidas cervezas y un rato de conversación antes de subir a las habitaciones, en las que hubo cierto desconcierto al principio, aunque al final todos encontramos acomodo.
Con una sabrosa y abundante cena repusimos los depósitos para el día siguiente y tras un breve paseo por el pueblo, nos fuimos a descansar. No oí a nadie roncar, ni levantarse ni abrir o cerrar una puerta. Los 82 km de la ruta  con sus más de 2200 m. de ascensión actuaron como el más potente de los somníferos, sin receta y sin efectos secundarios. Como se puede ver en la última foto, el tratamiento anti-stress funcionó a la perfección y bastó un solo día para conseguir que todos nos relajásemos y nos olvidásemos del mundo y de sus problemas. A partir de ese momento, nada más nos restaba disfrutar de una ruta espectacular en medio de un paraíso redescubierto: Riópar y sus alrededores.
Datos prácticos:
Alojamientos:
Riópar: Hostal Los Bronces. Tfno 967435033.
Bienservida: Hotel Florida. Tfno 967395714.
Tus: Hotel Balnerario de tus. Tfno 967436817.
Transporte de equipajes: Taxi Emilio, Riópar. Tfno 627411444.
TODAS LAS FOTOS DE ANDRÉS, SALVA, FRAN Y MÍAS:

ENLACE AL ÁLBUM DE FOTOS
EL VÍDEO DE MIGUEL LUCAS. ¡MIL GRACIAS!
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miércoles, 7 de mayo de 2014

Nocturna de martes.

Siguiendo la misma pauta del año pasado, las salidas nocturnas se amplían también a los martes. Hoy tocó la más clásica de las clásicas : El Madroño, El Blandico y Las Gateras. Aunque una valla recién perpetrada impide el paso por caminos públicos municipales secuestrado por nuevos terratenientes para su uso y disfrute exclusivo con el consentimiento tácito que otorga el silencio y la pasividad del legítimo dueño : el Ayuntamiento. A pesar de las protestas y denuncias verbales y escritas y aunque prometieron que iban a velar por proteger los derechos históricos de paso, la política de hechos consumados se vuelve a imponer ante la desidia municipal. A la vista de esto ¿Alguien puede creer que los mismos que se han mostrado incapaces de mantener abierto un camino público impedirán la apertura de la cantera? Yo no. Así que más nos vale estar despiertos y reaccionar a tiempo porque nuestros gobernantes no lo harán.

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miércoles, 30 de abril de 2014

Convocatoria: Marcha en defensa de la Sierra del Cuchillo (Domingo 04 de Mayo).

En Defensa de la Sierra del Cuchillo ha convocado una marcha a pie por la Sierra para el próximo domingo 4 de mayo que partirá a las 10 de la mañana desde la Plaza del Ayuntamiento. El Club BTT Las Liebres se suma a la iniciativa y solicita a todos sus miembros y simpatizantes que participen en la convocatoria. ¡Que no falte nadie!


Es importante que estemos todos y que sumemos a nuestras parejas, familias y amistades en esta causa común en la que están en juego tanto el futuro de un paraje que caracteriza el horizonte al que mira la ciudad y que se ha convertido en el verdadero pulmón verde al que los ciudadanos acudimos a practicar deporte en el medio natural, como la dignidad de un pueblo amenazada por los oscuros intereses del poder.














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Seguimos con la novena...

Una ruta nocturna que tras su primera realización fue descartada por el estado de la subida a los Altos de Caudete, no apta para un recorrido con linternas,  recuperada  tras los arreglos hechos hace meses, ha servido para estrenar la flamante Scott de Jose Rafa. Otra 29", por supuesto. Salida por asfalto, llaneo por pista, subida rota, sendas en subida y en bajada, caminos erosionados con roderas, bancales y pedregales. Un poco de todo en una nocturna muy entretenida en la que empezar a descubrir las sensaciones de las ruedas grandes.
¿Y mientras tanto, el Madrid qué?  ¿Otra vez campeón de Europa?
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lunes, 28 de abril de 2014

CLASIFICACIONES DE LAS CARRERAS DEL FIN DE SEMANA

CLASIFICACIÓN DE LA MARCHA DE ONIL.
CLASIFICACIÓN DE HIGUERUELA:

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domingo, 27 de abril de 2014

Otra manera de llegar al Calderoncillo

Calderón-Calderoncillo era sinónimo de etapa pistera, cómoda, llana y un tanto insulsa. Si además hacía viento se convertía directamente en pestosa. En el intento de que ninguna ruta del Club BTT Las Liebres se pueda convertir en un mero trámite, la temporada pasada se hizo una revisión de esta clásica que la hiciese más atractiva. Esa fue la ruta del pasado sábado.

Inicio por la Umbría del Factor,  Casa del Cerro y del Madroño. Cualquier Liebre llegaría hasta aquí con los ojos vendados.  Después hacia Las Gateras Nuevas por un atractivo atajo y luego al Parador Nacional de Turismo de Las Liebres, también conocido por Casa de los Chispos. 

En la Casa Marta se inicia la travesía entre sus lomas y pinares para llegar a El Cuadrado, cruzar la autovía que conecta Yecla con Castilla la Mancha y entrar en el paraje de Las Leoncias, lejano, solitario y, quizás por ello, auténtico y bien conservado. Una trocha de ganado atraviesa los montes del Calderoncillo,  pedregosa y entretenida, hasta llegar al camino. En  el abrigo de la rambla almorzamos  al resguardo del viento. 

Sigue ahora un laberinto de caminos, buenos, malos, regulares e imposibles, del que sería difícil salir sin la ayuda del GPS .  Aparecen al fondo los molinos de los Gavilanes a cuyo alto  vamos a subir por el camino que recorre de sur a norte el lomo de la Sierra. Una subida realmente dura y  muy poco frecuentada por quedar fuera de los recorridos habituales.

 El plato final lo compone una sucesión de sendas, Gavilanes, Picarios I,  II,  III? y la Rambla de Vera. Para llegar al pueblo con buen sabor de boca.

En resumen, una etapa de transición que reune la diversión y dureza suficientes para volver a casa con la sensación de haber aprovechado bien la mañana. 

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viernes, 25 de abril de 2014

Ruta alternativa..

Noche con rachas de viento que tras consultar con los meteorólogos, hemos optado por seguir la ruta hasta la subida a Tobarrillas, y dejar el camino previsto y cruzar la carretera de Almansa por el limite del termino, llegamos a la Perdiz, y tras un ligero avituallamiento, bajamos de vuelta por el camino paralelo a la carretera en Ave clase turista. Y la foto que parece mejorable... 

 
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sábado, 19 de abril de 2014

LA OTRA COFRADÍA DEL VIERNES SANTO.

Son las siete y cuarto del Viernes Santo, y, según cuentan por la radio, en Sevilla todavía no se han cansado de ir de aquí para allá con todos sus santos a cuestas. Justo a esa hora habíamos quedado Los Liebres para iniciar nuestra particular estación de penitencia. Cada uno sabrá si participa en la ruta por cuáles sean sus pecados o por el simple, y no poco, placer de olvidarse del mundo toda una mañana con la excusa de visitar, entre el aprecio mutuo de los compañeros de ruta por variados paisajes primaverales, el Tolmo de Minateda, el Pitón Volcánico de Cancarix y las Minas de la Celia.
Este año la Penitencia del Viernes Santo con sus 122 km  ha ido un poco más allá de los 110 km del año anterior, que nos supieron a poco. Ha incluido algunas sendas, una de ellas en dura subida hacia el km 64. Y fuera de programa nos hemos topado con un par de caminos labrados que han añadido todavía más dureza a una ruta larga y exigente.
Con diez minutos de retraso fuimos seis, Paco, Jose, Pepe, Óscar, Diego y yo mismo,  los que iniciamos la ruta con señaladas ausencias por distintos motivos. El principio de la ruta, hasta el km 42, coincide con el marathon de verano del año pasado. Consiste en una serie de caminos que en suaves ascensiones y agradables descensos superan uno tras otro varios collados en dirección a Hellín, flanqueados a derecha e izquierda por las sucesivas sierras, Magdalena, Picarios, Gavilanes, Cingla, La Pedrera y Escabezado, que conforman el telón de fondo natural de un paisaje rural dominado por la vid, el olivo y el cereal.
Sierra de Enmedio.
En el km 41 alcanzamos a Manolo y José Antonio que salieron antes que nosotros para hacer el recorrido.
Dejamos la ruta hacia Hellín en un paraje llamado Vilches para atravesar una sierra denominada de Enmedio, muy alejada de la que todos conocemos. El camino empieza otra vez a ascender. Esta vez entre pinos y lomas, aportando una nueva perspectiva, apartada ahora de los terrenos más abiertos que hasta ahora habíamos recorrido. El continuado descenso nos dejará en el interior de una hoya que teñida del verde del cereal podría parecer un valle de montaña más que un hermoso rincón del duro Altiplano. Siguen bonitos caminos en zig zag que nos conducen al Barranco del Pocico de la Rá, por cuya fácil y divertida senda llegamos a la autovía A-30 tras los dos pinchazos consecutivos del compañero que optó por abandonar la ruta y volver por carretera.
Barranco del Pozo de la Rá.
Pasarela de acceso al Parque arqueológico del Tolmo de Minateda.
Así llegamos a nuestro primer destino: el Tolmo de Minateda. Este promontorio fue un asentamiento en un emplazamiento privilegiado. Estuvo poblado desde la Edad del Bronce, (II milenio A.C) hasta mediados del siglo XX. Hoy es un yacimiento arqueológico convertido en parque temático. Cerrado a cal y canto porque ninguna empresa se atreve con los 400.000 laureles de fianza que exige el concurso para la adjudicación del servicio, que siempre queda desierto. Con el bar cerrado, buscamos la sombra de unos chopos y dimos cuenta del almuerzo siendo ya las 10:30: mucho más tarde de lo que habíamos planificado.
Peñon sur del Tolmo de Minateda.
Siguiendo la Rambla de Minateda.
Seguimos 8 km por el margen derecho del canal de la Rambla de Minateda y tras cruzar las vías del tren por un paso a nivel sin barreras y con obstáculos (para lo que algunos antes se santiguaron) el camino tira otra vez hacia arriba acercándose a la segunda estación: el Volcán de Cancarix.
El camino se adentra en el pinar y continúa por una senda. Es un recorrido geológico señalizado y ciclable casi en su totalidad con tramos realmente duros. Por suerte abundan los paneles informativos, así que no faltan las excusas para parar de cuando en cuando a leer y a recuperar el aliento, disimulando la flojera de piernas que llevamos después de 64 km. El Pitón es un domo volcánico de 7 millones de años descubierto por la erosión. Se aprecian claramente las formaciones de columnas de roca volcánica cuyo color negruzco está en todas partes. El lugar está declarado monumento natural y, en bici o a pie, es un lugar digno de visitar. La senda continúa en bajada con algún tramo complicado y sigue por un camino abandonado que al salir del monte alguien acababa de labrar, obligándonos a la penitencia adicional de cargar con la bici a cuestas hundidos los pies en la tierra polvorienta.
Aprendiendo geología.
El Pitón Volcánico de Cancarix.
 Salimos del paraje y cruzamos de nuevo al autovía A-30 y paramos en una gasolinera a la entrada de Cancarix a colocar una cámara para reparar definitivamente otro pinchazo. Emprendemos, ahora sí, el camino de vuelta. Ya son las 12:15 y nos quedan 55 km para volver.
El camino es otra vez en subida y el poco viento que hay nos da de lado y no empuja. Atravesamos una selecta urbanización ocupada en su mayoría por políticos jubilados y europarlamentarios en activo. Nos preguntamos como son capaces de veranear allí, pues la olor a gorrino se hace insoportable. Nosotros apretamos el ritmo para abandonar pronto la zona y llegamos a la plataforma del desmantelado tren minero de La Celia, que unía sus minas con la estación de Hellín cuando en aquellas se explotaba un mineral llamado apatito utilizado para la producción de abonos fosfatados. Antes de las minas otro paisano labró el camino y su consecuencia fue otra penitencia extra. Y fue en ellas donde Pepe se pasó por alto la excursión a las minas y siguió la ruta por carretera no volviéndolo a ver en toda la mañana.
Minas de apatito de La Celia.
Pasada la tercera estación de nuestra ruta, los seis supervivientes seguimos el plan trazado, suprimiendo, por adelantar tiempo, un par de desvíos desde la carretera RM-428 aprovechando que el tráfico era casi nulo.
Hubo que superar un antepenúltimo ostáculo, camino del Barranco Martínez, que tuvo su recompensa en un tramo de senda inesperado.
Fuente publica en La Alquería.
Se cruza ahora las carretera de Albatana y Ontur y después la de Fuente Álamo antes de llegar a La Alquería; penúltimo avituallamiento en la fuente del pueblo y encaramos, como diría un comentarista, la última dificultad montañosa (y van nosecuántas) del día. Por el Camino de Los Charquillos vamos ganando altura a la vez que algunos perdemos fuelle. Hasta llegar a la Anchura, donde Paco se escapó definitivamente y no paró hasta el pueblo, saltándose por sus prisas el último avituallamiento. Esta vez unas cervezas frías que Manolo nos tenía preparadas en su campo, a la sombra de las moreras con las que siendo las tres de la tarde, con un sol de justicia, dimos por acabada la ruta. Con los kilómetros finales y la travesía por las calles de Yecla completamos los 122 km y 1400 m de desnivel, llegando a casa a las cuatro de la tarde, con una media en movimiento de 19 km/h y casi hora y media detenidos por imprevistos y averías.

Final feliz.
Dentro de unos días, el track depurado.


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miércoles, 16 de abril de 2014

Nocturna nº 12 “La Dividilla”: Toda una premonición.

Noche de farolicos atípica la de ayer por varias razones: no era jueves sino martes, faltaron varios participantes habituales de las nocturnas, y no se cumplió esa norma no escrita de Las Liebres “salimos juntos y volvemos juntos”.

Nos dimos cita 11 Liebres en la fuente de los leones para hacer el recorrido previsto por La Dividilla, Altos de Caudete, Monte del Cojo, Hoya de la Mansorrilla, y Monte de Álvaro; 34 kilómetros en total de pistas, caminos rotos y sendas, para estar a las 23:45 h. en casa.

Una magnifica noche de Luna llena con moderado calor y sin viento, ideal para la práctica de nuestro deporte. Sin embargo este recorrido, como el de la Toconera, donde abundan las sendas con cruces entre ellas, es proclive a que haya despistes y más de uno se desoriente.

Haciendo un poco de autocrítica, en la que me incluyo el primero, creo que los reagrupamientos deberían ser más cercanos entre ellos y sobre todo hacerlos en los cruces clave. Como dice Francis hay que mirar más por el retrovisor para ver donde están los de atrás. Anoche no lo hicimos así, y salimos 11 liebres, pero llegamos juntos 8.

Un recorrido divertido, aunque la salida no lo resultó tanto por ir perdiendo compañeros durante la misma.

No hay documento gráfico de la noche, a pesar de los numerosos intentos de Jose por realizarlo, pero los duendes de la Yesera emborronaban la imagen una y otra vez.


El viernes más pasión y penitencia en el Tolmo de Minateda.
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martes, 15 de abril de 2014

MULHACÉN POR LA VEREDA DE LA ESTRELLA - LA RUTA

Hacía muchos años que no iba a Sierra Nevada y, puesto que mis compañeros no la conocían, que mejor forma que volver por la Vereda de La Estrella. Y es que, ya no puede uno ir desaprovechando viajes y ocasiones. 
La ascensión al Mulhacén, desde la Vereda de la Estrella, es una ruta larga y dura que obliga, ante la ausencia de refugios, a tener que ir cargados con pesadas mochilas, a la vieja usanza. Además, la subida (y posterior bajada) a la Laguna de La Mosca, por las Chorreras, le confiere, en función del estado de la nieve y el hielo, una dificultad técnica añadida con poco margen para el error. Todo ello por la vertiente más abrupta, virgen y solitaria de Sierra Nevada. Una verdadera gozada.
Después del madrugón, llegamos al parking del Barranco de San Juan a las 10:00 h (Acceso). Nos juntamos con los compañeros de Valencia, terminamos de preparar y ajustar las mochilas, y comenzamos a pedalear (no, que digo, a andar) a las 10:30 h. Nos quedan por delante unas 3:00 h de cómodo sendero hasta Cueva Secreta.
Acompañados del constante rumor del agua y de un intenso verde primaveral pasamos junto a un castaño centenario conocido como "El Abuelo"
Aproximadamente 1:30 h desde el inicio, llegamos al conocido como "Viso de las Nortes", donde nos embriagamos con la visión de las imponentes caras nortes del Alcazaba (3.369 m) y Mulhacén (3.479 m). Como bien apunta Juan, el Síndrome de Stendhal, (variante montañera), hace mella en nuestros sentidos y aunque pudieran parecer los Alpes o el Himalaya, estamos en Sierra Nevada.
Más adelante encontraremos restos de una mina "La Probadora" y poco después de "La Estrella". Pasamos el Río Guranón por un puente de madera y posteriormente llegamos a Cueva Secreta.
Cruzamos el río Valdeinfiernos por un puente de madera, justo enfrente de Cueva Secreta, y acometemos el fuerte ascenso de la Loma de Casillas. Pasamos la Majada y el collado del Palo.
Seguimos a media ladera y llegamos al río Valdecasillas y un poco más adelante a los estrechos y encajados Prados de Las Víboras.
Continuamos ascendiendo junto al río, en dirección al Mulhacén, y después de buscar y descartar otros lugares, decidimos montar las tiendas en una suave elevación junto al río, tras unas 5:00 h totales de marcha.
Unas sopas, consomés e infusiones después, en las que no dejamos de acordarnos de la botella de vino que Migue se ha dejado en casa, a las 19:30 h ya hemos cenado y estamos "aseados" y listos para meternos en el saco.
Poco antes de las 21:00 h estamos acomodados (más bien "enlatados") en la tienda. La noche va a ser larga. A los continuos movimientos, reajustes posicionales, sonidos y ronquidos varios, se le suman las continuas visitas de una (o varias) zorras que acaban por sacar una mochila de debajo del doble techo de la tienda, arrastrarla por la nieve y, finalmente, salir huyendo con la bolsa de la comida. A juicio de los testigos del suceso, era una zorra, aunque, por tamaño, bien parecía una cabra.
 A las 8:00 h de la mañana del día siguiente, después de una ajetreada noche, ya equipados con crampones y piolet, comenzamos a ascender en dirección al Mulhacén. Llegamos a una zona amesetada a los pies de las Chorreras de La Mosca.
Ascendemos inicialmente en dirección a las Chorreras y poco después nos desviamos por una repisa inclinada en diagonal hacia la derecha (oeste). No hay hielo y la nieve, a estas horas de la mañana, está en perfecto estado. Tras algunas tramos de fuerte pendiente llegamos a la Laguna de La Mosca.
Placido, solitario, salvaje y tranquilo lugar, testigo de un antiguo circo glaciar, emplazado a los pies de la norte del Mulhacén y cubierto, en estas fechas, por un extenso manto de nieve.
Nos dirigimos al collado del Ciervo y desde ahí contemplamos el refugio y la Laguna de la Caldera, parcialmente descongelada, debido a la orientación sur de la misma.
50-60 minutos de marcha por una larga cuesta nos separan de la cumbre del Muhacén (3.479 m). 
Otra cumbre, una más, la más alta de la península, para las jóvenes liebres.
Aprovechamos para tomar un rápido bocado y ante la visión de las amenazantes nubes que se están formando iniciamos el descenso (12:00 h).
La nieve empieza a estar más blanda, aunque todavía no llega a ser molesta. Prestamos especial atención en el descenso de La Mosca (Atención: El descenso -y ascenso- más recomendable en invierno de La Laguna de la Mosca es por el basar o repisa cuyo inicio se localiza hacia el extremo o lado más occidental de La Hoya del Mulhacén). A partir de los pies de la misma, la nieve empieza a estar realmente blanda dificultando la progresión.
Llegamos al campamento sobre las 14:00 h. Desmontamos, recogemos, comemos y nos volvemos a cargar los "armarios" a la espalda (16:00 h). Decimos adiós a este bucólico rincón, y a las cabras (y zorras) que nos han acompañado en las últimas horas, e iniciamos esta segunda parte del descenso.
Poco después de las 17:00 h llegamos a Cueva Secreta. Desandamos la, en esta ocasión, interminable Vereda de La Estrella y llegamos, completamente agotados, al parking del barranco de San Juan sobre las 20:00 h. ¡Vaya paliza que nos hemos dado!. 
En definitiva, una larga, dura e impresionante ruta, de las más recomendables que pueden hacerse en Sierra Nevada, y, sin ninguna duda, la ascensión clásica, más atractiva, al pico más alto de la península, el Mulhacén. 

Track (de wikiloc): Aquí.

(El track del recorrido es en verano. Atención a las indicaciones para el ascenso/descenso a/desde la Laguna de La Mosca en invierno)

Datos Prácticos:
Distancia: 35 Km
Desnivel acumulado: 2.500 m
Tiempo en movimiento: 15-18 h (2 días). Dependerá del peso y del estado de la nieve.
Dificultad física (Alta) y Técnica (Media-Alta).
Observaciones: Imprescindible experiencia en Alta Montaña en invierno. Sin dificultad técnica en verano.


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