miércoles, 20 de noviembre de 2013

Convocatoria. Salida Larga Distancia al Morrón de Villena y La Zafra.

El próximo sábado realizaremos la salida de larga distancia prevista para este mes.
La primera parte del recorrido es la subida al Morrón de Villena por la ruta habitual: el Barranco de Puerco, con su camino que acaba siendo una senda cuyos 100 últimos metros nos harán descabalgar a la mayoría.

Llegado al alto tomaremos el cruce a la izquierda buscando la cima y la senda que recorre la cresta en dirección a Caudete, desconocida para casi todos, pero que los caudetanos ya hicieron en bici.
Acabado el descenso recorreremos la umbría de la sierra hasta llegar a la aldea de La Zafra, donde podremos reponer agua.

Buscaremos después la Balsa de San Diego, aunque igual está vacía porque, según noticias recientes, tiene demasiadas filtraciones y la tienen que reparar.

Cruzaremos la carretera nacional, las vías del tren y las obras de la autovía atravesando el Túnel de Mariaga, una vía férrea desmantelada, en sentido opuesto al que realizamos la última vez. 1500 metros en los que se precisa llevar linterna para ver con seguridad.

Emprenderemos la vuelta en dirección a Caudete, que cruzaremos pudiendo avituallarnos de nuevo.
Vendremos a Yecla por La Toconera para disfrutar un par de sendas fáciles y entretenidas que nos vienen al paso.
Tras el último esfuerzo para llegar a La Dividilla, todo será bajar hasta entrar de nuevo en la ciudad.
La ruta son casi 90 km sin excesivo desnivel (1100 metros). Esencialmente rodadora, incluye varias sendas y el recorrido por zonas nuevas para la mayoría que pueden resultar de interés.
Como siempre en estos casos de largas kilometradas, se recuerda que es necesario llevar agua y comida abundantes y un oseador por si aparece el Tío del Mazo.
No es exactamente un oseador, pero sirve igual.

LA SALIDA SERÁ A LAS 7:45, PARA QUE NOS DE TIEMPO A TOMAR UN REFRESCO ANTES DE COMER.
HAY UN TRACK AQUÍ:

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domingo, 17 de noviembre de 2013

Primeras nieves

Nadie pensaba que el tercer sábado de noviembre la ruta iba a rodar sobre la nieve recién caída. Pero si hay algo que últimamente va contra corriente es el tiempo.
A las ocho en Los Leones caían "estralicas y corvillones" y algunos pugnaban por cambiar de ruta, directa al bar para almorzar calientes. Hubo incluso quien se volvió a su madriguera. Pero finalmente pusimos rumbo a La Manera para iniciar la ruta prevista.
Ya por el Camino de Madrid los cuajaban los copos de nieve. Pasamos Las Atalayas, La de Don Lucio y la Casa Marta. Y entrando en las lomas de esta última aparece la nieve cuajada en el suelo.
Un poco más adelante y arriba el espectáculo es digno de contemplarse: la Hoya Muñoz está totalmente blanca y el frío alcanza el máximo de la mañana.
Entrando a la Rambla del Morteruelo, en los lindes del Arabí, paramos para inmortalizar el momento.


El recorrido posterior, enlazando dicha rambla con el Barranco de los Muertos y la subida al Cuerno del Arabí será, posiblemente, irrepetible. La atmósfera en calma contagió a las liebres, que hicimos la subida con tranquilidad, disfrutando el momento y el paisaje como pocas veces.

El almuerzo en la cumbre rápido y frío. Y a bajar con prudencia que las rocas mojadas pueden esconder sorpresas.


Completamos la ruta con la senda que lleva a la escalera junto al corral de las pinturas. Y salimos bordeando el monte hacia la Buitrera, abandonando el paraje por el camino que lleva a Los Hitos hasta entrar en la Rambla del Arabí, que recorrimos hasta que se junta con la del Pulpillo, completando divertido recorrido con el barro al límite.

El final, de todos conocido, por el Camino de Las Moratillas, hasta el abrevadero de llegada, donde, me cuentan, los supervivientes pudieron recuperar líquidos bajo un toldo y entre nubes de nicotina. Mal escenario, pero no están las cosas como para perder la bici de vista ni un instante, que los amigos de lo ajeno no descansan, y si nos roban la bici, nos quitan la vida.
Aquí el Track Oficial

Gracias, David, por las fotos.
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viernes, 15 de noviembre de 2013

Noche de molinos...

El recorrido de esta noche lo iniciamos hacia la Maneta,  y vamos por la más que conocida subida de las Moratillas, el ritmo sin llegar a ser excesivo, hizo que el pelotón fuese en un único grupo  en todo momento, bajada hasta llegar a la altura del Pulpillo, y tomamos pista hacia Tobarrillas, camino que en todo momento lleva una ligera pendiente pero el pelotón seguía agrupado, al final giro a la derecha una pista ancha, que tras un par de kilómetros y un giro a la izquierda iniciamos la subida de la noche a los molinos de Tobarrillas, cada uno se puso en su sitio y el que escribe se quedo de bici escoba. En la cumbre y con el sonido de las aspas, avituallamiento y foto.

Reanudamos la marcha y tras un tramo de pista nos deviamos para tomar una senda ciclable totalmente, que nos permitió disfrutar de la bajada, luego fuimos por un camino paralelo a la carretera de Almansa que nos deja en el kilómetro 10,  la cruzamos  y tomamos la traviesa de Caudete hasta llegar a la bajada de la pista de la Fuente del Pinar, antes de terminar esta nos desviamos para evitar asfalto y pusimos dirección a Yecla con un pelotón agrupado, y a las 23:45, tras 2:15 horas en movimiento llegamos al lugar de partida.

Una ruta divertida, en buena compañía y donde el fresco también nos acompaño en algún momento.




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jueves, 14 de noviembre de 2013

REINAUGURACIÓN DE ISRABIKES

ISRABIKES se cambia de local. Su nueva dirección será en la calle Camino Real 76 Bajo.
Con motivo del cambio, el próximo viernes 15 de Noviembre a las 20:00 tendrá lugar la reinauguración de la tienda.
Fecha: 15 / 11 / 2013
Lugar: Camino Real 76 Bajo
Horario: a partir de las 20:00
Israbikes quiere invitar a todos los socios y simpatizantes del club a conocer su nuevo local.
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lunes, 11 de noviembre de 2013

VALL DE LAGUAR (SENDERISMO)

El Barranc de l´Infern, situado en el Vall de Laguar, al norte de la provincia de Alicante, es el escenario de esta espectacular ruta senderista señalizada como sendero PR-V 147.

El Vall de Laguar, el que fuera el último reducto de los moriscos en el Reino de valencia, encierra más de 10 km de senderos y 6.500 escalones rocosos de origen morisco por los que discurre la práctica totalidad de esta ruta. Debe ser debido a ese ingente trabajo y obra de ingeniería humana por lo que se la conoce con el sobrenombre de "La Catedral del Senderismo". 
Foto: Jaime Díaz

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sábado, 9 de noviembre de 2013

Sierra de Salinas ¿Extreme?

Mañanita de un sábado de noviembre, y como sábado que es las liebres no lo perdonan. A las 8 y algo estábamos allí un buen puñado de ciclistas ataviados unos de verano, otros de invierno, otros de entre tiempo. Y es que este caprichoso verano de 2013 al que tanto le costó llegar, ahora le está costando irse, y en su lenta huida nos deja días esplendidos para el BTT como el de hoy.

Hoy tocaba a la Sierra de Salinas, monte emblemático que pertenece a varios municipios, pero que realmente es un patrimonio natural de la humanidad, o de cualquier bicho viviente que ose a pasear por sus caminos, sendas, laderas, valles... y tenga el placer de contemplar desde dentro a este coloso del Altiplano.

Por el camino de Abanilla nos acercamos tranquilamente al Serral, el cual, una vez volteado, nos deja en ciernes la falda de nuestro destino. Iniciamos la subida por la pista de tierra a un ritmo tranquilo y con el pelotón completamente agrupado. Llegados a la pista faldera que da acceso al aula de la naturaleza empiezan las divisiones de fuerza o de prisas, e iniciamos la larga subida por el asfalto. Un grupo se destaca, ¿Los lobos? no, hoy han faltado varios. El resto subimos en pequeñas grupetas tratando de guardar las fuerzas, que todavía queda mucho. Al llegar a la puerta verde que da acceso al barranco de Juan Gil, nos reagrupamos y nos volvemos a dividir, ésta vez entre los que desean subir por el asfalto o por los que preferimos las dureza y belleza (a partes iguales) del barranco de Juan Gil. Arriba en la garita nos juntamos todos de nuevo, y aprovechamos para almorzar y fotografiarnos.




Terminado el refrigerio, algunos se vuelven a casa. Otros continuamos. En nuestro proseguir, el primer capítulo se trataba de encaramarse a la loma cimera de la sierra, ya con una altura considerable sobre el nivel del mar. Recorremos la rocosa senda, técnica en ocasiones, que lleva al pilón de La Capilla, techo de Yecla con sus 1238 metros de altura sobre el nivel del mar. Un mar que se ve al fondo perfecto y precioso. A su vez divisamos gran parte de las sierras de los alrededores, Villena, Sax, El Maigmó, El Cid, Don Pedro, Sierra de Carrascoy, La Pila, Ricote, el Carche. En fin, una delicia poder observar este "Google Earth" real a nuestros pies. Merece la pena llegar al pilón aunque haya que volver por el mismo sitio.

 

Terminado este "ir y venir", continuamos por la senda de los siete cotos. Segunda vez que yo la recorría y, la verdad que la he encontrado mucho más divertida y entretenida que en la anterior ocasión. Eso si, con tramos de bastante vegetación, arbustos y matorrales varios que nos han dejado las piernas y los brazos llenas de recuerdos para este fin de semana. La senda te recuerda porque es así una bici de montaña, para que sirven los frenos de disco, las horquillas de 100 o más, las ruedas gordas.... MTB en estado puro. Muy recomendable. 


Tras la senda, una pista rota y en desuso nos acerca en un descenso vertiginoso hacia el inicio de la subida por el barranco de Juan Gil, para acceder al asfalto por el que se fueron anteriormente nuestros compañeros. Antes hubo que reparar un pinchazo, probablemente de un llantazo, y es que estos Fuera pistas bajan como locos.

En el asfalto, otra vez toca subir para acceder a la zona del mirador, lindera con la bajada del cortafuegos. El cortafuegos de nuevo lo encuentro mucho más divertido y entretenido que las últimas ocasiones en las que lo había bajado. Una senda de bajada realmente espectacular, tranquila y agradable al principio, como la salsa brava de algún bar, va tomando cuerpo. Con tramos técnicos y complicados, otros rápidos, con algún que otro reguero traicionero, hoy muy suelta y pedregosa en algunos sitios. De las mejores bajadas que pueden hacerse en nuestros alrededores, eso si, si tienes la habilidad, la técnica y la sangre fría que tienen algunos para bajarla del tirón, y a que velocidades...



No contentos con nuestro periplo por la zona oeste de la Sierra, improvisamos un alargue de la ruta siguiendo parcialmente el track de la pasada vuelta al término. Es decir pista faldera hasta acceder a la fuente del Lobo. Tomamos el camino  de la puerta verde, teniendo que afrontar algún que otro repecho que, a esta hora ya se atragantaba un poco. Tras esto, acceso a la zona del collado de las colmenas donde reparamos otro pinchazo. Iniciamos la senda de bajada del susodicho collado, también nueva para mi. Seguimos por las faldas del Serratejo pasando por la casa de Cristobal Pérez, siguiendo, como ya dije antes, el camino de la vuelta al Término 2013. La vuelta a casa la realizamos, a petición mía, por el camino de los Torrejones en el que se nos ha echado un poco de aire en contra para realizar la vuelta de esta gran ruta que, a mi me ha resultado algo "extreme".

Gracias a Raúl por el reportaje fotográfico.


Datos de la ruta:

Distancia: 51.4 Km
Tiempo en movimiento: 3:49
Desnivel positivo acumulado: 1.320 mts. (según Google Earth)
Altura máx.: 1.238 mts.


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domingo, 3 de noviembre de 2013

SIERRA ESPUÑA 2013: SEGUNDA PARTE.

"Acaba de empezar la segunda parte con el mismo resultado que se fueron al descanso..."
Es lo que está diciendo ahora mismo un locutor de una radio que no menciono, no sea que lo despidan. Tiene miga la frase, aunque da que pensar. Con lo que está pasando en este país, al los españolitos nos meten los goles hasta en el descanso.
Este pasado viernes, día de Todos los Santos, Las Liebres nos fuimos a Sierra Espuña por segunda vez este año. Tal fue el buen sabor de boca que nos dejó la ruta que realizamos en febrero que hemos repetido la zona con una segunda parte en este otoño del 2013 que no termina de llegar. Y, efectivamente, empezamos esta nueva edición con las mismas ganas y entusiasmo con que terminamos la anterior.
El número total de participantes fue muy notable: diecinueve. Quince miembros del Club, (bienvenido, Carlos, que ya eres de los nuestros) y cuatro Fuera Pistas que se apuntan a las mejores y siempre son bien recibidos, lo cual no es nada nuevo porque aquí todo el mundo es amigo.

A las 8:30 conseguimos arrancar la marcha en una mañana con muy buena temperatura y sin viento: las mejores condiciones para montar en bici.
Empezamos con un kilómetro contra la corriente del canal del Trasvase para entrar en harina a balón parado y sin más preámbulo. Una senda en subida hasta el km 2,3 nos hace entrar en calor. Se sucede una bajada y un tramo de enlace por caminos hasta llegar a otra serie de sendas en subida que en el km 11 descienden por pistas hasta la pedanía de El Berro.
Continuamos por unos caminos rurales que, repecho tras repecho, finalizan en un cortijo en ruinas. Allí un empinado sendero nos lleva a la pista asfaltada en continuo ascenso que dejamos en Prado Chico, km 20 de la ruta. El camino, ahora de tierra, sigue subiendo entre pinares hasta alcanzar el Collado del Rayo. Poco después llegamos a Fuente Blanca, km 28. Reponemos agua y fuerzas. 


Y retomaremos la ruta adentrándonos en la senda que recorre el barranco de Malvariche. Un tramo duro, difícil y lento. La senda, muy sucia, llena de piedras y escalones rocosos, solo está al alcance de nuestros Messi y Ronaldo (que cada cual elija a cada quién). Nos obligó a hacer demasiados tramos a pie y se cobró algunas víctimas, entre las que me cuento. Espero no acabar siendo "El Manco de Sierra Espuña".


 Creo que fue de las pocas veces en que he visto a Las Liebres deseando que acaben las sendas y que empiecen las cuestas; que volvieron en el km 32 y duraron 9.250 metros para ascender 728 hasta llegar a los 1568 del Pedro López, desde cuyas alturas Andrés, Miguel Lucas, Paco Sánchez y yo pudimos contemplar las impresionantes vistas que alcanzaban el mar. La cuenta del GPS llega a los 2000 metros ascendidos. El resto del grupo, ocupado en medir sus fuerzas en las duras cuestas finales, había pasado de largo. Nos volvimos a reunir en el 42,5 para visitar juntos los numerosos pozos de nieve que existen en la cumbre de Sierra Espuña que son algo curioso y digno de visitar.



Tras el breve periplo turístico empiezan las bajadas. En el Collado Mangueta empezamos por una zigzagueante senda que acaba en la carretera del Collado Bermejo. Las cerradas curvas se suceden y el personal disfruta de lo lindo en los 4 km de zigzag; justa recompensa tras el duro sacrificio de alcanzar la cumbre.
Un rápido enlace por asfalto para recuperar tiempo y en el 54 tomamos otra sucesión de sendas que descienden durante más de 4 km hasta el Barranco de Leyva. Sendas cómodas pero a tramos muy cerradas, en las que las liebres se dejaron el pelo y la piel en las coscojas y saliendo arañadas como de una pelea con gatos.
Llegó después lo que muchos sabíamos pero no queríamos reconocer: 4 kilómetros largos de subida hasta completar el 63 con agradables sendas en ascenso hasta cruzar la carretera de la Sierra, que continúan en un tramo de pista que sigue picando hacia arriba pero ya con menos saña.

Y por fin el broche final: la bajada por la senda de las Mil Curvas. 7,5 km hacia abajo por un sendero ancho, rápido y revirado que dejaron en todos un magnífico sabor de boca y la sensación de que los arañazos, las caídas, los golpes contra los árboles, los pinchazos, las cadenas rotas, la interminable subida, el monótono asfalto y las excesivas horas empleadas en la ruta habían merecido la pena.

En esta ocasión Sierra Espuña ha mostrado una visión muy distinta, no tan amable, de la que nos ofreció en febrero. Los interminables meses de sequía han hecho mella en las sendas, que en poco se parecían al terreno cómodo, húmedo y asentado de la vez anterior. El recorrido por la cara norte obliga a ascender a la cumbre por pistas, algunas incluso asfaltadas. Discurren por parajes de indudable belleza, pero se pierde el encanto de ascender por los senderos zigzagueantes de la otra vertiente, que son, probablemente, el elemento más peculiar de las Sierra y que la convierten en un sitio especial para la práctica de la bicicleta de montaña. Un verdadero parque temático BTT.

A pesar de ser un grupo tan numeroso, con niveles e intereses dispares, con las inevitables averías y desesperación momentánea de algunos, la ruta se desarrolló con normalidad y terminó como debía: con una merienda (ya no era hora de comidas) en el Jarro de Oro que fue vista y no vista. Porque eso sí, pedaleando somos de primera, pero comiendo ganamos la liga de campeones. Y ahora, tras nacionalizar a Carlos el ontureño, ya sí que no tenemos rival.

Track: Aquí

Datos de la ruta:
Distancia: 71 km.
Ascensión total: 2350 m.
Tiempo en movimiento (yo): 6:50 h.
IBP: 167
Dureza física y dificultad técnica grandes (penalizada por la senda del Barranco de Malvariche).



Más fotos: acá.
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jueves, 31 de octubre de 2013

Un clásico para terminar octubre..

Un día no habitual de salida nocturna, adelantado por motivo del puente del próximo fin de semana, nos hemos dado cita una docena de liebres nocturnas, para hacer la ruta número 1, la primera, la más clásica... iniciamos la subida por los Montes de Brasil, rápido descenso para afrontar la subida del factor, donde siempre voy mirando mi gps para ver lo  que queda, pues en el Km. 10,6 se acaba la subida, descenso para tomar rumbo al Madroño, desvío a la derecha para girar posteriormente para la Casa del Blandico, las Gateras Viejas, las Gateras Nuevas, hasta la Casa de los Chispos, Casa Marta, Casa Don Lucio, y a buscar el frío camino de Madrid, el termómetro bajó hasta los 3 grados, y con las típicas corrientes de aire frío de esa zona,  algunas manos y piernas notaron que sí, que ya ha llegado el fresco, y menudo fresco señores. La duración de la ruta que últimamente siempre es lo mismo, poco mas de 2 horas y una  media de casi 22 km/h. y a una buena hora  a las 23:35 llegamos al punto de partida. Y ya sabéis, el fresco ha llegado al Altiplano id sacando la ropa de abrigo. Y aquí la foto, como no, tan clásica como la ruta...


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lunes, 28 de octubre de 2013

PRÓXIMA SALIDA TURISMO BTT: SIERRA ESPUÑA 2X1. REVISED EDITION

El próximo viernes 01/11/2013 vamos a realizar una nueva salida de turismo BTT que, a priori, posee todos los ingredientes para convertirse en otra ruta antológica.
En esta ocasión, y a diferencia de la anterior, pedalearemos por El Berro, Prado Mayor y la parte septentrional de Sierra Espuña, ascendiendo, en nuestras bicis, a una de las máximas cotas de la Sierra (Pedro López 1.568 m), para posteriormente visitar los pozos de la nieve de Cartagena y de Murcia.
A esta primera parte le seguirá una sucesión casi ininterrumpida de agradables y cómodas sendas forestales de la sierra, en su mayor parte de bajada y en sentido contrario al realizado en la anterior ocasión. El descenso final por las Mil Curvas nos dejará de nuevo en el Canal del Trasvase.

Todo ello después de una larga y dura jornada de bicicleta en la que habremos recorrido casi 70 km, entre los que se incluyen 28-30 km de senderos, y habremos superado ampliamente los 2.000 m de desnivel acumulado.

Crónica Sierra Espuña 2x1 (febrero 2013):
http://clubbttlasliebresyecla.blogspot.com.es/2013/02/sierra-espuna-2x1.html

Track del recorrido (salvo posibles improvisaciones en ruta): 
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5522283

Hora de salida: 6:25 - 6:30 h (Salida puntual con vehículos desde antiguos talleres Gering).
Ruta: 69 km y 2.260 m. de desnivel.
Horario ruta (estimado): 8:30-15:30 h.(incluyendo paradas obligadas y fotografías)
Regreso (estimado) a Yecla: 19:00 h
Dificultad física (Alta) y Técnica (Media).
Observaciones: Llevad abundante agua y comida (Fuente en el PK 28). Avisad asistencia.
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domingo, 27 de octubre de 2013

Cantar de Las Liebres en el Pantano de Almansa.

Como las perlas brillaba
El rocío en la calzada
Cuando las liebres de Yecla
En pelotón circulaban

Hacia Alpera y hacia Almansa
Subiendo la carretera
Hasta el kilómetro uno
Formado una rilatera.

Usaban los segadores
Los caminos que ahora vienten
Pasamos la Hoyica del río
Varios cruces se suceden.

A la Fuente del Pinar
Muy muy pronto llegaremos
Y a la Casa del Inglés
Que en verdad se llama Almendros.

Tras los rotos cuestarrones
En el cruce nos reunimos
Alcanza la procesión
La Casa de los Tres Pinos.

Llega la Casa Jódar
Sin pausa pero sin prisa
No están el pastor ni el perro
Que igual se fueron a misa.

Del denso pinar de Almansa
Llegan bonitos tramos
Buscamos setas y todo
Pero ni el rastro lo hallamos.

El grupo ya había mermado
Cruzamos la carretera
Paco, Manolo y Paco
No harían la ruta entera.

Quietos molinos de viento
Nos escoltan y nos guían
Entre la niebla densa
Que hasta un rato no se iría.

Llega tras la vereda
La Casa de las Hoyuelas
Que las patas del ganado
Habían sembrado de piedras.

Divisamos ya el Mugrón
Por encima de la niebla
Desde esas tierras altas
Que parecen una estepa.

Por  Casa Los Capitanes
Cruzamos la carretera
Y el camino empieza ahora
A tomar muchas revueltas.

Hasta que Fran avisa:
- Por aquí ya hemos pasado-
Cuado llega Andrés con Juanmi.
Que se habían retrasado.

Tomamos ya el cruce bueno
Y llega el primer pinchazo
Las liebres, sin almorzar,
Se estaban desesperando.

Y llegamos al la presa
Del más antiguo pantano
Que en el siglo dieciséis
Los manchegos levantaron

Contemplamos admirados
Entre almuerzo, bocado y trago
La sorprendente extensión
Del artificioso lago.

Lo pedía la ocasión
Las liebres no se negaron
Se hizo la formación
Y juntas se retrataron.

Sigue la ruta en paseo
Curioso para estos pagos
Por ser difícil el ver
Ánades, garzas y patos

La Casa Los Valencianos
Marca el final del lago
Justo donde el arroyo
Por un puente es superado

Empezamos el regreso
Por caminos complicados
Que nos hacen jadear
Y echar el pie a tierra a ratos.

Siguiendo el navegador
Salimos del laberinto
Llegamos al Sopaigón
Y os diré que encontramos.

Casamatas de la guerra
En lo alto de un otero
Mudos testigos de un tiempo
Que recordar yo no quiero.

Las horas siguen pasando
Y el cansancio va en aumento
Un alto en la Casa Botas
Para hacer otro recuento.

En la fuente que hay al lado
Ahora nos refrescamos
Que el agua fresca es un lujo
Por estos duros secanos.

Poco a poco y paso a paso
Los Pozuelos alcanzamos
Contemplamos sus encinas
Con más de quinientos años.

Hacemos otra parada
Que tampoco había pensado
Pero hoy las averías
Con Las Liebres se han cebado.

Llega el último esfuerzo
Una vez que reanudamos
Viene ahora una bajada
Casi todos disfrutamos

Y digo casi pues Pepe
Compañero veterano
Ha tenido una caída
Y ha salido volando.

Que no sea nada espero
En seis días te veo
De nuevo pedaleando
Con mejor suerte, deseo.

En la Casa Tobarrillas
Falta gente por llegar
Al rato nos enteramos
Que otro ha vuelto a pinchar.

De manera que el atraso
No nos permite acabar
La ruta planificada
Y tenemos que abreviar.

Y en Los Derramadores
Al pasar por la rotonda
Por la vía de servicio
La salida se prolonga

Llegando por el asfalto
Al punto de la salida
La Fuente de los Leones
De todos tan conocida.

Y como no podía faltar
Una grata recompensa
Todos los que pudimos
Nos reunimos en La Mesa
A bebernos unas jarras
De rubia y fresca cerveza
Broche digno y colofón
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viernes, 25 de octubre de 2013

La traviesa se Caudete..

...que no se nos "atrevesó"... ya que en 2 horas nos la despachamos, una media de 22 km/h, a un ritmo vivo y con un pelotón casi compacto en todo el recorrido salvo en las subidas más pronunciadas, pero siempre el grupo levanta un poco el acelerador y nuevamente se une la locomotora.

Como estaba previsto  salimos dirección al Cuchillo, tras coronar la primera subida, un rápido descenso pasando por la Casa de doña Elena, hasta iniciar el camino de la traviesa, donde nos apeamos en el km 20 del recorrido en la Venta de Gloria, donde hicimos la foto del numeroso grupo, tras el avituallamiento de costumbre seguimos por la traviesa, donde 2 componentes hacen el recorrido corto y se bajan por la pista de la Fuente de Pinar, el resto seguimos cruzamos la carretera de Almansa, pistas y caminos hasta tomar dirección a la subida de las Moratillas, se hacen varios grupos y al inicio de la bajada la locomotora se vuelve a unir, y pasa a modo "AVE", rodando la bajada en muchas ocasiones por encima de 40 km por hora, y llegamos a la Maneta, nuevo agrupamiento y hasta el lugar de salida, la llegada a las 23:35 muy buena hora, y la ruta variada y divertida. El sábado más...

Tras 22 fotos realizadas os pongo la que creo que sí estamos todos...


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martes, 22 de octubre de 2013

MARCHA BTT RIÓPAR 2013: la apertura de la veda diezma el pelotón de Liebres.



PARTE I: RECORRIDO CORTO.
(Así lo vio Juan Ramón).

La marcha de Riópar de este año 2013 levantó entre nosotros todas las expectativas posibles. Sin acabar agosto y las vacaciones ya empezamos la preparación con un improvisado atracón de sendas al que siguieron etapas cada semana más exigentes: Pisana y el rodeo a la Sierra de Salinas pusieron a prueba la paciencia de todos. En El Capirutxo y la Silla sentimos cómo el tío del mazo nos pisaba los talones. Subir al Carche con los Gavilanes me ayudó a mantener el control para aguantar una subida larga llegando todavía con fuerzas a la cumbre. Y acabamos septiembre recobrando la sensatez en las brutales trialeras  y escalones de Játiva al echar pie a tierra si la ruta se ve demasiado turbia. 
Juntando las de Almansa y las de Yecla, octubre se convirtió en una orgía de sendas y así llegó el fin de semana de la carrera en Riópar, donde todos íbamos a comprobar en carne propia que cualquier parecido del entrenamiento con la realidad, sería pura coincidencia.
El fin de semana se presentó perfecto. La casita rural en el pueblo para disfrutar el ambiente ciclista. El tiempo, que ya preocupa siendo octubre y tan bueno. El arroz del sábado con los Gobik Managers que se consolida en el programa de actos de la carrera. Verduras y pasta para la cena y a las once en la cama a digerir los hidratos de carbono para la carrera. Pero algo turbaba mi descanso. Porque me acosté jugando mi atlético, aunque viendo la trayectoria de esta liga, ¿alguien dudaba que ganaría al Español?
Muy temprano desayunaba con los dos Javis y el Internet de mi sobrino (mi zapatófono ha muerto) me trajo la mala noticia: habíamos palmado. La expectativa de quedar como líderes en solitario, se quedó en la decepción de pasar a ser segundos. Vísperas de mucho, días de nada. Y lo peor todavía estaba por llegar.

El ambiente en la salida era fenomenal. Se notaba poca tensión. Todos teníamos claro que, saliendo delante o detrás, la ruta en poco tiempo pondría a cada uno en su lugar.
El pelotón recibe los ánimos del público mientras se despereza por las calles del pueblo rumbo al Gollizo, en lo que sería la primera subida del día, por pistas amplias y bien compactadas en las que cada uno buscaba su sitio para encarar la primera bajada y senda del día hasta las Casas de Las Tablas. A pesar de las buenas intenciones de la organización, los seis kilómetros iniciales de subida no fueron suficientes para clarear el grupo y, en la parte en la que me tocó empezar, el pelotón de lo torpes por lo visto, tuve que esperar dos veces a que se despejaran las colas en sitios en los que, sin complicaciones apreciables, algunos se bajaban de la bici; que yo no lo critico, pues cada uno es libre de elegir su medio de transporte y seguir a pie cuando lo crea conveniente. Pero apartándose a un lado y dejando paso educadamente a los que venimos detrás.
Una cómoda bajada por sendas y pistas nos lleva a las cabañas de El Lagunazo donde se inicia una divertida y a ratos exigente sucesión de caminos y senderos que, cruzando la carretera de Siles por un desagüe y la de Elche de la Sierra escoltados por la Benemérita, nos lleva al primer avituallamiento cerca de Mesones. 
Poco antes otra detención, provocada de nuevo por el pelotón de los torpes, me permitió comer una barrita, de modo que me salté la parada iniciando la ascensión al Calar del Mundo casi en solitario, tranquilo y ojeando el pulsómetro para no pasar de revoluciones. La subida es, ya se sabe, larga y dura, y un hombre mayor como yo no puede permitirse ninguna alegría.
Pasa el tiempo y pasan los kilómetros. Una comparsa de Elda, no sé si mora o o cristiana,  llega a mi altura y me supera. Recojo el cadáver de algún que otro valiente (ninguno llamado Óscar) y cambio impresiones con el tendero que me vendió la bici. Le comento lo tranquilo que va uno cuando lleva una patilla de cambio de repuesto en la mochila. Él, JR y yo sabemos porqué lo digo. Da gusto hacer tratos con gente tan formal y seria.
A mitad de subida aparece el letrero con el km 30. Aquí la cosa pasa de mal a mucho peor. Los cuatro mil metros que siguen llegan a ratos al 18%. Al poco me alcanza la guardia civil, que casi me tira en plena rampa por no guardar el metro y medio. Tras cada curva viene un repecho peor. Con toda la vajilla puesta el pulsómetro no baja de 170, pero no tengo otra alternativa. El Calar es así. Aprovecho los pocos descansos para bajar el ritmo procurando en cada repecho guardar algo para el siguiente.
En el km 37 desaparece la vegetación y solo se ve un repecho y gente parada en lo alto. Ha llegado el segundo avituallamiento. En éste sí paro a comer. Juanmi está allí reponiendo fuerzas, pero no se le ha quitado el susto de la cara. Por mucho que te cuenten, la subida al calar es siempre más de lo que uno se imagina. Estamos a 1560 metros de altura y corre un viento que hiela el sudor. Así que emprendo la marcha seguido por Juanmi. Disfruto un tramo rápido. Las ruedas de mi 29 pasan de puntillas por encima de las piedras. Saludo a las vacas que nos miran perplejas y llegando a la tinada accedo a la senda que nos conducirá hasta la orilla del río. Siguiendo a uno de Pinoso, la gente parada se aparta de la entrada a la senda que es sencillamente espectacular: una serie de escalones con una salida clara en la que controlar la bici tras el desenfreno inicial. Continúa el tramo más bonito, entretenido y divertido del recorrido. Una senda memorable. Rápida y limpia en un terreno sin apenas asperezas corta la empinada pendiente a través de un encinar denso y espeso.
 La bajada es muy exigente. Ya lo advirtió Alfonso el viernes: lo duro no son las subidas, son las sendas. Y no se equivocó. A medida que perdía altura la tensión de las piernas iba en aumento. Las manetas de freno se endurecían: no bastaba un dedo para mantener el control. Las manos ya se agarrotaban cuando la bajada acaba y unos metros de llano dan una ligera tregua. Ignorante de mí, respiro tranquilo y confiado sin saber que “el perro del lechero” se escondía detrás de una carrasca. Y en el primer repecho noto cómo me dio un bocado en el muslo: un calambre de intensidad suficiente para recargar un iphone. Estiro, me recupero y consigo alcanzar un ritmo decente buscando un pedaleo redondo. Y así llego al aparcamiento de los Chorros donde las animadoras de los liebres y allegados se desgañitan jaleándonos al pasar.
 Animado, recuperado (pensaba yo) y con fuerzas continúo por la senda hasta que un parón me hace echar pie a tierra. Y aquí llegó mi final pues el muslo derecho se me agarrotó por completo con un intenso dolor que mi cara, según me contaron, no podía disimular.
En semejante trance me adelantó mi amigo Alfonso de Cieza, quien se compadeció de mí y siguió. Al poco asomó Juanmi, decidido a tomar “la corta” ante el deterioro muscular que estaba experimentando. Así que me tuve que rendir a la evidencia y cambiarme de carrera, acompañando a mi colega por el “circuito alternativo” que, siendo casi todo cuesta abajo, era el único que me podía permitir.
Con gran desconsuelo tomé las de Villadiego, ya sin ansia y sin prisas. Me perdí gran parte de la ruta y me pesa; sobre todo por no haber conocido la Cañada de Los Mojones que, por lo que cuentan, es un lugar encantador. Habrá que volver otro día.
Entramos a meta relajados y tranquilos, con un tiempo de 4:21 llegando antes que Gabi por primera vez en la vida. Muy frustrado y un poco desorientado saludo Dani y Javi Ortuño, liebres que abandonaron antes por avería mecánica. Cuando Isra me avisa -Te están nombrando por megafonía. Has quedado primero de tu categoría-. Menudo sobresalto. Voy corriendo a buscar al del micrófono a explicarle lo sucedido y me echa la bronca. Otra vez me llevaré el chip a mi casa. Al final se aclaró todo y después de recuperarnos, hidratarnos y ducharnos celebramos la carrera como en la aldea de Astérix, comiendo y bebiendo todos juntos en Los Bronces, comentando las penalidades que cada cual pasó y haciendo planes para la próxima edición, para la que habrá que plantear una estrategia mejor.

PARTE II: RECORRIDO LARGO.
(Así lo vio Andrés).

Hasta el km 45 pedaleo en solitario, sin contacto visual con el resto de liebres, aunque intuyendo que no debían andar muy lejos (tanto por delante como por detrás) y con la sensación de que llevo un ritmo demasiado elevado y no estoy bebiendo suficiente agua. No se si lo pagaré al final.
La subida al Calar, a mi propio ritmo, no me resulta, a diferencia de otras ocasiones, especialmente dura ¿es que habrán arreglado el camino?. El sendero de descenso posterior, no transitado en anteriores ediciones y gran sorpresa de este año, es sencillamente espectacular. Un largo tramo, rápido, sin apenas escalones rocosos y de dificultad técnica moderada, pedaleando sobre una auténtica alfombra de hojas secas; y todo ello en medio de un tupido bosque de encinas salpicado a su vez, aquí y allá, por pinceladas otoñales de otros árboles caducifolios; tres kilómetros de auténtica gozada.
En el avituallamiento del km 45 me adelanta Miguel Lucas. ¡Vaya con estas liebres Master + que no necesitan ni parar a comer o beber! Dejo el avituallamiento y, a toda prisa, continuo tras el. Pedaleamos juntos por un sendero paralelo a la carretera hasta que comienzo a perder metros poco antes de acometer el duro camino de ascenso a la Cañada de los Mojones.

Aprovecho los kilómetros de falso llano de la Cañada para acelerar el ritmo y ganar metros hasta alcanzarle. Comenzamos otro fantástico y nuevo sendero (Km 52), con continuos sube-baja iniciales, en los que las fuerzas me empiezan a flaquear y vuelvo a retrasarme. Continuamos por un tramo de descenso técnico, en el que choco aparatosamente con un árbol, afortunadamente a escasa velocidad y sin consecuencias, pero que aconseja, a partir de ese momento, circular con mayor prudencia.

Llego a un camino (Km 58) en buen estado y moderado ascenso en el que aprovecho para echar el resto, aumentar el ritmo e intentar alcanzarle. En ese momento mis castigados músculos me mandan el primer aviso, empiezo a sentir rampas musculares y acabo con un agarrotamiento de mi pierna derecha que me obliga a bajar de la bicicleta, hacer estiramientos y automasajearme ambas piernas (ante la ausencia del “Tío del Mazo” me visita “El Tío Calambre”). Estoy en tierra de nadie, sin posibilidad de abandono, y Miguel Lucas ha puesto definitivamente tierra de por medio, aunque, paradojas del destino, con la mala fortuna de salirse posteriormente del recorrido, en los últimos kilómetros del mismo, llegando a meta después de mi y entrando en cuarta posición de su categoría, a escasos cuatro minutos del tercero.

Retomo la marcha a un ritmo muy suave, comienzo el descenso hacia el Arenal y noto como, poco a poco, van remitiendo las molestias musculares. Parece que pese a todo voy a poder acabar la marcha.

Después del Puerto del Arenal (Km 60,5) continuo el descenso por otro nuevo sendero, paralelo a la carretera y a tramos técnico, coincidente a su vez con el trazado del recorrido corto y en el que llegamos a confluir ciclistas participantes en ambos recorridos. A continuación un corto tramo de camino al que le sigue un sendero de descenso (ya conocido de anteriores ediciones) que presenta puntuales tramos técnicos y obliga, ante la escasez de fuerzas y reflejos, a tomar más precauciones de las habituales. 

En el Km 65, y después de una considerable dosis de esfuerzo psíquico y control mental, con Riópar y, lo que es peor, los barriles de cerveza a tiro de pedal, logro vencer las tentaciones que imponen la sensatez y la prudencia, alejo las refrescantes y placenteras imágenes que aturden mi mente y continuo por el recorrido largo, conformándome, apenas, con un plátano y un vaso de bebida isotónica en el último avituallamiento, antes de acometer los restantes y últimos 400 m de desnivel de subida del día.

El recorrido continúa por un sendero que asciende en dirección a Riópar viejo, próximo al arroyo del Rigüelo y que incluye algunas cortas y fuertes rampas que, a estas alturas de la ruta y en previsión de males mayores, inevitablemente hago a pie. A unos 2,0 kilómetros este sendero enlaza con una pista forestal, afortunadamente ya en suave y moderado ascenso, que permite, con paciencia y austeridad en los desarrollos, hacer kilómetros y ganar altura sin excesivos esfuerzos. Cuando acaba la pista, continúo por una fuerte rampa de ascenso (nuevamente a pie) y un sendero próximo al pintoresco cortijo de la Toba y la carretera de Alcaraz. A continuación, un nuevo sendero de descenso, con más tramos técnicos y de fuerte pendiente de los deseables a estas alturas, conduce a la pista de El Gollizo.

Apenas un kilómetro después, nuevo desvío y nueva senda, rápida y, salvo algún paso aislado, de dificultad moderada, que acaba en un camino, junto a una balsa y un bucólico cortijo en ruinas, y que, ya por fin y en rápido descenso, nos conduce a Riópar después de, al menos para la mayor parte de los mortales, más de cinco horas ininterrumpidas de bicicleta de montaña por un entorno y un paisaje, como siempre, espectacular.

Felicitaciones a los organizadores (así como a todo el personal de apoyo en los cruces y avituallamientos) que, después de ya (en mi caso) seis años consecutivos, no dejan de asombrarnos con el recorrido (este año más duro y con mayor longitud de senderos que otros años) y nos ofrecen nuevas sendas y parajes por los que pedalear en cada edición.

¡Volveremos! Aunque eso si, para próximas ediciones la organización debería mostrar un poco más de comprensión y consideración para con los participantes ya que, pese a nuestra aguerrida apariencia, somos humanos (o liebres-humanas) y como tales, y después de 65 km en las piernas, débiles de mente y de espíritu. Por ello, castigar si queréis nuestro atrevimiento con más senderos, cuestas y kilómetros adicionales pero, por favor, no volváis a tentar al homo-lupulus (o homo-cervecero) que todo biker lleva dentro poniendo tan fácil como en esta ocasión el abandono del recorrido largo. ¡Para decisiones difíciles ya está la vida!.

El primero, el último y la clasificación de los miembros del Club que terminaron el recorrido largo:


Datos prácticos:
Distancia: 74 km
Desnivel acumulado positivo: 2.220 m (Google) – 2.310 m (Compe GPS).
Horario (en mov): 5-7 h
IBP: 230
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